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Fecha de recepción: 2 noviembre 2010
Fecha de aceptación: 4 enero 2011
Fecha de publicación: 15 marzo 2011
URL:http://oceanide.netne.net/articulos/art3-8.php
Oceánide número 3, ISSN 1989-6328



Realidad y leyenda del camino inglés de Corme a Santiago.

Manuel Cousillas Rodríguez
(IES Salvador de Madariaga, A Coruña)

RESUMEN:

El peregrinaje a Compostela surge con el descubrimiento del sepulcro del Apóstol, origen de todo tipo de relatos prodigiosos que, a caballo del tiempo y del mudar de la fe, se iban conformando, iniciándose a partir de ese momento la llegada de peregrinos y creándose paulatinamente las rutas jacobeas.

Palabras clave: Camino inglés, Corme, Santiago, leyendas, oralidad.


ABSTRACT:

Pilgrimage to Compostela is the result of the discovery of the apostle St. James’ tomb in the village. From that point on, many popular stories will arise from the Way creating a network of stories around the pilgrims’ routes. The following lines will be centered on the stories around the English route from Corme, in the Death Coast of Galicia, to Santiago de Compostela.

Keywords: English Route, Corme, Santiago, leyends, orality.


El peregrinaje a Compostela surge con el descubrimiento del sepulcro del Apóstol, origen de todo tipo de relatos prodigiosos que, a caballo del tiempo y del mudar de la fe, se iban conformando, iniciándose a partir de ese momento la llegada de peregrinos y creándose paulatinamente las rutas jacobeas.





Sin duda, los acontecimientos cumplen la función de recordar hechos que tuvieron cierta significación en el pasado. Pero, a veces, lo que se rememora no es algo que se requiera traerlo al presente, porque sigue de actualidad. Así, pues, la vigencia de la ruta jacobea se aprecia siglo tras siglo, en el arcaico y presente peregrinar a Santiago, donde su aporte espiritual sigue atrayendo a numerosos peregrinos que desean ganar el jubileo. Una tradición que se convierte en historia. Caminos que cobran valores emblemáticos, apelando a través de sus itinerarios a lo desconocido.

Itinerarios de benevolencia, la llamada ecuménica a la peregrinación más primitiva del mundo occidental, escogiendo como símbolo una vieira, que para los peregrinos significa, según la tradición, la mano abierta de Jesucristo: “Si llevas contigo la vieira de Santiago, cuando te llegue la muerte, entrarás en el paraíso” (tradición oral).





Los romeros buscan en estos caminos que conducen a Compostela y al “Ara Solis” de la Costa da Morte, mitos, creencias, fábulas, leyendas y cuentos de tiempos arcaicos. Los peregrinos transitan senderos, sortean atajos, escalan colinas, vadean arroyos e incluso capean temporales a través de los mares para que sus espíritus se enreden en un ímpetu de ascenso para rendir veneración al Apóstol y muchos de ellos como prolongación del Camino se dirigen a ese cabo de linde de ultratumba entre la vida y el Más Allá, el final de la tierra conocida, llamado Finisterre; donde los peregrinos depuraban sus almas y contemplando el mar tenebroso que baña su misterioso litoral, recuerdan leyendas de ensueño y relatos sobrenaturales que habían oído en sus lejanas tierras.

Aunque se conocen referencias escritos en el medievo, sabemos también por la tradición oral que los peregrinos irlandeses, escoceses, ingleses, galeses y diversos pueblos del norte de Europa llegaron por mar a Galicia y han caminado a Santiago desde la costa a través de la ruta conocida como el Camino Inglés que atraviesa un gran número de lugares de carácter religioso y cultural.





Mares surcados por senderos de espiritualidad que conducen a Compostela, atracando principalmente en Ferrol o A Coruña. Estos dos enclaves costeros son los puntos de partida de las dos alternativas más importantes del Camino Inglés.

El camino que sale de Ferrol pasa por Xubia, Neda, Fene, Cabañas, Pontedeume, Miño, Betanzos, Bruma, Ordes, Sigüeiro y Santiago. El que parte desde A Coruña transcurre por O Burgo, Cambre y Carral, y se junta en Bruma con el procedente de Ferrol.

Esta travesía marítima surge, posiblemente, debido a los peligros que acarreaba en la Edad Media el peregrinaje por tierra a Santiago. La frecuente hostilidad entre los diversos reinos que cruzaba la ruta terrestre dificultaba el trayecto, aventurándose a cruzar territorios en contiendas bélicas. Y también, sin duda, las enormes distancias por tierra desanimaban a muchos que no querían emplear meses en cumplir una promesa o expiar una culpa, utilizando así una vía alternativa para las peregrinaciones. Porque lento es siempre el caminar de un peregrino. En efecto, su viaje avanza al paso humano.

Uno de los libros más antiguos escrito en lengua inglesa que menciona la peregrinación por mar desde Inglaterra a Galicia data del siglo XV y forma parte de la serie The Itineraries of William Wey. Este volumen se titula “Peregrinatio ad Sanctum Jacobum in Hispania”. Está escrito en gran parte en Latín, pero incluye algunos consejos en inglés para los viajeros. William Wey desembarca en A Coruña y relata en su libro los numerosos barcos anglosajones que estaban atracados en su puerto para peregrinar desde la ciudad herculina a Santiago.

Cuentan que fue en aquellos lejanos tiempos de gran fe cristiana, allá por el siglo XVI, debido a un naufragio acaecido en la ría de Corme, donde cinco hermanos procedentes de Irlanda, de origen celta y apellidados Cousillas (este apellido en lengua celta significaba “avellana”) que venían por mar de peregrinación a Compostela, naciendo así la leyenda:




“Surgió una gran tempestad y el mar entero era un gemido. El barco quedó a merced del oleaje, escuchando mientras iban a la deriva el borbotar de las ballenas, los chillidos de las gaviotas y el batir de las olas contra las rocas.

El viento los arrastraba hacia tierra y a lo lejos se divisaban unos puntos que parecían indicar un pueblo en la costa.

Las olas venían encrespadas y cada vez que embestían en la embarcación, entraba agua por todas partes.

Una gigantesca ola se tragó el barco y simultáneamente la tripulación quedó dentro del mar.

El litoral se hallaba lejos, era imposible llegar a nado, pensaron. En la lejanía, de vez en cuando divisaban los blancos penachos de las olas del cabo Roncudo, rotas entre algunas rocas aisladas. Por fortuna, pudieron mantenerse a flote en las furiosas aguas y milagrosamente ganar la orilla en una salvaje playa, cercana a una villa llamada Corme.

A la mañana siguiente unos lugareños fueron a la costa a pescar y encontraron a estos hombres que estaban completamente exhaustos. Tenían un aspecto lamentable.

- ¿De dónde sois? – preguntó uno de ellos.
- De Irlanda – respondieron al unísono.
- ¿Qué os trae a Galicia? – siguió preguntando.
- El peregrinaje a Santiago. Embarcamos en Cork, y la tempestad nos dejó aquí – contestó el más joven.
- ¿Cómo os llamáis? – preguntó el más viejo.
- Los hermanos Cousillas- respondió el mayor.

Transcurrido algún tiempo, ya totalmente restablecidos los cinco hermanos, reemprendieron la marcha desde Corme hacia Santiago para cumplir sus promesas. Siguieron avanzando sin mayores percances a través de Ponteceso, Buño, Carballo, Ardaña, Rus, Entrecruces, Bembibre y Portomouro, hasta que, por último, vieron a lo lejos la catedral. Finalmente llegaron al recinto sagrado donde rezaron ante la cripta del Apóstol en la que, según cuenta la tradición, se conservan los restos de Santiago. Realizado el peregrinaje, regresaron a Corme, cada cual pensando en su futuro. Después de esto, los cinco hermanos decidieron establecerse en Corme, ejerciendo el oficio de pescadores. Cada uno tomó esposa y de ellos desciende el apellido Cousillas, y cuando murieron dejaron tras de sí una numerosa familia. Cuentan que, años después, peregrinos procedentes de las islas británicas hacían esta ruta jacobea desde Corme a Santiago” Y esta historia la he contado como la escuché, siendo joven, de una vecina que, dijo, era verdadera como el Evangelio.





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Title: Reality and legend from Corme to St. James’s Way.

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