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Fecha de recepción: 2 noviembre 2010
Fecha de aceptación: 4 enero 2011
Fecha de publicación: 15 marzo 2011
URL:http://oceanide.netne.net/articulos/art3-7.php
Oceánide número 3, ISSN 1989-6328



Literatura popular en el ritual de la boda del país de Maragatos (León).

Antonio García Montes
(IES La Gándara, Toreno, León)

RESUMEN:

Son numerosas las muestras de literatura popular que podemos encontrar en la sociedad y en las gentes maragatas. En la gastronomía, la indumentaria, el folclore, las tradiciones, los tratos comerciales, los dictados tópicos, las bodas... podemos encontrar joyas de la tradición oral o escrita que enriquecen el patrimonio cultural. El ritual de la boda maragata incluye muchas de estas formas literarias tradicionales.

Palabras clave:Maragatos, boda, literatura oral, cultura popular, tradiciones, patrimonio.


ABSTRACT:

There are many kinds of traditional literature that are living in the Maragatos people. Some of them are remains of the past, and many others are told in gastronomy, clothing, floklore, traditions, wedding... Cultural heritage is enriched by most of them. Wedding ritual includes many of these literary examples.

Keywords: Maragatos, wedding, traditional literature, heritage, oral literature.


En el oeste de la provincia de León, entre la ciudad de Astorga y el mítico monte Teleno, se encuentra la Maragatería (o simplemente Maragatos), ámbito que desde diversos puntos de vista está considerado como uno de los territorios más misteriosos y singulares de España. Los maragatos forman una sociedad cerrada que ha sabido conservar intactas, además de su original arquitectura, muchas de sus tradiciones hasta hoy. El investigador encuentra una amplia colección de muestras de literatura popular que han pervivido durante siglos, unas veces en la memoria colectiva de las gentes, otras fijadas por escrito en elementos de uso cotidiano; y lo que es más importante: tiene la oportunidad de trabajar con colaboradores e informantes espontáneos en todos y cada uno de los pueblos maragatos, lo que facilita enormemente su tarea 1.

La boda maragata es una de las manifestaciones más antiguas y genuinas, más auténticas y celosamente conservadas de su rica cultura. Todo el ritual y los diferentes momentos en los que se desarrolla están acompañados de coplas y cantos de diferente naturaleza, función y significado, que unas veces cantan las mozas, otras los mozos y la mayor parte un coro que se forma para la ocasión. La flauta y el tamborín, instrumentos que toca una sola persona, el tamboritero, ponen las notas musicales y, junto con las castañuelas, ambientan todos los actos de que consta la ceremonia2.

Antes de nada, debemos recordar el carácter endogámico de esta sociedad de comerciantes que, por desconfianza o para no dividir los capitales y la hacienda, frecuentemente unían en matrimonio a primos, previa dispensa eclesiástica, costumbre que también ha quedado patente en la tradición oral:

El que lejos va a casar,
o va engañao o va a engañar.

Y también suele cantar la ronda:

Para primos carnales,
dispensa en Roma;
para segundos primos,
en la ciudad de Barcelona.

Primo que por la prima te vas al baile,
mira que por las venas
corre la misma sangre.3

Todo comienza con la aparición de un rastro de paja molida que enlaza la casa del novio con la de la novia, y el domingo por la mañana descubre a todo el pueblo, que acude a misa, un noviazgo secreto hasta ese momento:

La soltera va pa’ misa,
Pisa paja, paja pisa;
La casada vien’ pa’ casa,
Paja pisa, pisa paja.4

Llega la noche de ronda y se cantan los “mandamientos” a la puerta de la novia:

Los mandamientos de amor
te voy a contar, paloma,
para que les des el sí
y me lleves a la gloria.

La víspera de la boda también se entonaban canciones como en las rondas:

Zagalejo pajizo
cinta encarnada,
qué ganas tien’ la niña
de estar casada.

Cardadores son mis padres,
cardadores mis hermanos
y cardador ha de ser
el que a mí me dé la mano.

El día de la boda sale el cortejo de la casa del novio y, a ritmo de castañuelas y tamborín, acuden a la casa de los padres de la novia... “Venimos a cumplir una palabra empeñada”, dicen. El padre abre la puerta carretal y contesta “Pues cúmplase en hora buena”. El coro de mocitas vuelve a cantar:

Denos la niña, señores,
que aquí vienen fiadores.
Señores, denos la niña,
que aquí viene quien la fía:
el padrino y la madrina
y el novio en su compañía.

Los padres del novio, con su hijo y el padrino, entran en el cuarto grande y saludan a la madrina y a los padres de la novia, que espera sentada a que la madrina la avise para salir al portal y recibir la bendición.

Arrodíllese la niña
en ese patio barrido,
que te eche la bendición
ese tu padre querido.

Arrodíllese la niña
en esa alfombra florida
que te eche la bendición
esa tu madre querida.

Arrodíllese, niña hermosa,
en ese patio regado
que te echen en bendición
los padres que te han criado.

Arrodíllese, niña hermosa,
en ese patio florido
que te echen la bendición
los padres que te han querido.

La novia se arrodilla y pide “Echaime la bendición, padres míos”, la madre le coloca el rosario5 de los antepasados y el padre hace la señal de la cruz mientras la bendice “Yo te bendigo y te entrego en el nombre del Padre y del Hijo...”; también puede responder “La bendición de Dios, hija, que la nuestra echada está”. El coro vuelve a cantar:

La bendición ya la tienes.
Sal, niña, cuando quisieres.



El novio y la madrina colocan el manto sobre la cabeza de la novia; las demás mujeres se cubren con la mantilla negra, bordada con seda de colores. Y el coro:

Cúbrete con manto, niña,
cúbrete con alegría,
no te cubras con tristeza,
mira que te pesaría.

Se levanta la novia, y el coro canta de nuevo:

Salga la niña de casa,
pise la piedra solera,
que esta es la última vez
que la pisas de soltera.

Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres,
que ésta es la última vez
que de ella soltera sales.

Al revolver de la esquina,
mira para el tejado,
mira que dejas en casa
las madres que te han criado.

Al revolver de la otra esquina
y dar vuelta a aquel balcón,
olvidaste a padre y madre
y a los hermanos que son.

Y a un hijo de gente extraña
metiste en el corazón.

Salen hacia el templo y el coro sigue con sus cánticos:

¿De dónde sale la luna
que toda la calle alumbra?
Sal de casa de tus padres
que alumbra todas las calles.

Mira, galán, para atrás
y verás ir una rosa
que a la puerta de la iglesia
te la darán por esposa.

Mira, niña, lo que haces
en la puerta de la iglesia,
no es nudo que se deshace
y has de armarlo con firmeza.

Mira, niña, lo que haces
mira lo que vas a hacer,
que el cordón de oro torcido
no se puede destorcer.

Muy negro llevas el manto
mucho más el corazón,
porque dejas a tus padres
en la mejor ocasión.

No te la dan por esclava
ni que hagas desprecio de ella;
te la dan para que sirvas
al Rey del Cielo con ella.

Esta calle está enramada
con rosas de Alejandría,
que la enramó el galán
cuando vino a ver la niña.

Esta calle está enramada
con hojas de perejil
que la ha enramado el novio
cuando la vino a pedir.

Al entrar para la iglesia
pisarás losa sagrada,
la última de soltera,
la primera de casada.

Cuando entres en la iglesia
no cojas agua bendita
que no lo permite el rezo,
que no lo consiente la misa.

Cuando pases por mi puerta
rezaré un Avemaría,
por aquellas amistades
que tuvimos algún día.

Al entrar para la iglesia
verás a Cristo enclavado
Ese es el mejor testigo
de la palabra que has dado.

La ceremonia religiosa se inicia en el pórtico o cabildo, y después, mientras el sacerdote acompaña a los novios al interior del recinto sagrado, el coro, al son de castañuelas, flauta y tamborín, sigue cantando:

Salga, señor cura, salga
salga de la sacristía
que está la novia caliente
y se está quedando fría.

Salga, señor cura, salga,
con esa capa florida,
a casar estos dos novios,
que vienen de gente fina.

Al entrar pa’ la iglesia
no cojas agua bendita,
porque la ley no lo manda
ni lo permite la misa.

Salga, salga, señor cura,
con la capita de flores,
delante de un crucifijo
a casar a estos señores.

Sale el señor cura y casa a los novios maragatos en el mismo pórtico de la iglesia. Mientras se celebra la ceremonia del casamiento, el coro sigue cantando:

A la puerta de la iglesia
pisaste la losa fría,
la primera de casada,
de soltera despedida.

Como reluce la plata,
por arriba del platino,
así reluce la niña
al lado de su marido.

Las arras y los anillos
que llevan vuestros dedos,
esos son cadenas de oro,
donde quedáis prisioneros.

Estos anillos y arras,
que en los dedos os pusieron,
son los grillos y cadenas,
que con ellos os prendieron.

Esos anillos y arras
que llevan vuestras manos,
esos son cadenas de oro,
donde quedáis presos ambos.

Como relumbran los trigos,
a la niña los anillos;
como relumbra el rastrojo,
a la niña el manto rojo.

Como relumbran los trigos,
a la niña los anillos;
como relumbra el centeno,
a la niña el manto negro.

Por el sí que dio la niña
a la puerta de la iglesia,
por el sí que dio la niña
entró libre, salió presa.

Entró libre sin prisiones,
salió presa con amores;
entró libre sin cadenas,
salió presa con doncella.

Ya os sacaron la cruz
de plata para casaros,
delante de un crucifijo
os hicieron dar la mano.

Cuando del altar bajaste,
toda cubierta de negro,
blanca flor me pareciste,
mujer de ese caballero.

También era costumbre en las bodas maragatas lanzar puñados de trigo a los novios mientras se dirigían al altar:

Trigo le echan a la niña,
porque lo requiere así,
que trigo sacramentado
es lo que va a recibir.6

Posteriormente, ya fuera de la iglesia, tiene lugar el llamado desfile de los mazapanes, la carrera del bollo y el banquete. Al finalizar la misa, los novios tomaban chocolate con el cura, mientras el coro cantaba:



Sal, casada, de la iglesia,
que te estamos esperando
pa’ darte la enhorabuena,
que sea por muchos años.

Casada, ya estás casada,
con los libros de la iglesia;
nadie te descasará,
sólo Dios con su licencia.

Y también:

Cuando entraste pa’ la iglesia,
pisaste piedra labrada,
la última de soltera,
la primera de casada.

Mira, niño, pa’ un lado
y verás ir a una rosa,
que a la puerta de la iglesia
te la dieron por esposa.

Estímela el caballero,
bien la puedes estimar,
que otro la pidió primero
y no se la quisieron dar.

Apártense los señores,
dejen salir la casada,
con bastante cortesía
todo el mundo es a mirarla.

Sal, casada, de la iglesia,
sal y no salgas llorando,
que no digan que te pesa,
por la palabra que has dado.

Bienvenido el señor cura,
también los señores novios,
que con el Cuerpo de Cristo
se desayunaron todos.

Casada, ya estás casada.
Dios te dé mucha fortuna:
Dios quiera que de hoy en un año,
tengas el niño en la cuna.

Delante de la casa de la novia las mozas del pueblo que no han sido invitadas le dan los ramos, y el coro canta:

Toma, niña, el ramo,
cargado de tortas,
que ya te despediste,
de todas las mozas.

Toma, niña, el ramo,
de roscas cargado,
que tus compañeras
no te han olvidado.
Toma, niña, el ramo
cargado de peras,
que ya te despediste
de tus compañeras.

Y sigue cantando:

Esta calle está enramada
con flores de la azucena,
que la enramó la niña
cuando era moza soltera.

Guapa es la novia cual nadie,
guapo el novio cual ninguno,
tengan hijos a docenas
y a centenares los mulos.

La madrina es una rosa,
el padrino, un clavel,
la novia un espejo
y el novio se mira en él.

Ya le relumbra el palacio
donde la perdiz salió,
estímela, caballero,
que para ti se crió.

Salga, la su madre,
a recibir la su hija,
soltera salió de casa,
casada viene de misa.

Ricardo García Escudero recoge también algunos cantos que el coro entona mientras las mozas de los ramos se los brindan a la novia:

Deciime, casada,
del cuerpo garrido,
cual era la casa
de vuestro marido.
Es aquella, aquella
del alto castillo.

Deciime, casada,
del cuerpo adamado,
cual era la casa
del vuestro venado.
Es aquella, aquella
del alto tejado.7

Y el coro hace la dedicatoria:

Toma, niña, el ramo
cargado de tortas,
que ya te despediste
de todas las mozas.

Toma, niña, el ramo
cargado de peras,
que ya te despediste
de tus compañeras.

Toma, niña, el ramo
cargado de guindas,
que ya te despediste
de todas tus amigas.

Toma, niña, el ramo
de roscas cargado,
que tus compañeras
no te han olvidado.8

Se disponen sillas para la madrina y para la recién desposada:

Sentaivos, casada,
en silla enramada,
con rosas y flores
y ramos de palma.

Sentaivos, madrina,
en silla florida,
con rosas y flores
y ramos de oliva.

La madre de la novia sale con una bandeja de plata o con un cesto lleno de trigo, y el padrino lo siembra a los pies de la novia, mientras desea la fecundidad del matrimonio. Y el coro canta:

De que buena parra
cortaste el racimo,
que de buena gente
tomaste marido.

Vuela la paloma
por cima la oliva,
vivan muchos años
la novia y la madrina.

Entra, niña, pa’ tu casa
y pisa piedra labrada,
que esta es la primera vez
que la pisas de casada.

Bienvenidos los señores,
parecen rosas y flores.
Bienvenido el caballero,
parece flor del romero.

Vivan y revivan
los señores novios;
vivan y revivan
y vivamos todos.

La novia invita a roscas a los vecinos del pueblo, mientras la saludan y la felicitan. Y el coro sigue cantando:

Estímala, caballero,
como tacita de oro;
que ya tienes mujer
pa’ que te sirva en todo.

Estímala, caballero,
como tacita de plata;
que ya tienes mujer
pa’ arreglo de tu casa.

Que de buena parra
cortaste la hoja,
que de buena gente
tomaste la esposa.

Vuela la paloma
por encima el repollo,
vivan muchos años
el padrino y el novio.

Vivan y revivan
los señores novios;
vivan y revivan
y vivamos todos.

A continuación se celebra el baile de las picas, entre los mozos y mozas solteros invitados a la boda. El nombre parece que viene de picar trozos de embutido y de otras viandas para repartirlas entre los vecinos del pueblo. Una vez finalizado este baile, se corre el bollo y luego viene el banquete, el tradicional cocido maragato. El coro acompaña con sus cánticos:

Vivan los señores novios
y el cura que los casó;
el padrino y la madrina,
los invitados y yo.

Ponéi, madre, mesa,
manteles de lino,
que aquí viene su hija
con el su marido.

Ponéi, madre, mesa,
manteles de Holanda,
que aquí viene su hija
con la gente honrada.

A la hora de servir el postre a los novios, el coro canta:

Este plato que hay tapado
no lo destapará nadie,
más que la señora novia,
con permiso de sus padres.

Este plato que hay tapado
no lo destapará nadie,
más que el señor novio,
con permiso de sus padres.

Al finalizar el banquete se vuelve a cantar:

Ahora que hemos comido
daremos gracias a Dios,
al padrino y la madrina
y al cura que los casó.

Ya se recogen cuchillos,
tenedores y manteles,
si alguna falta ha habido
entre todos nosotros quede.

También recoge Emilio Rovalo una costumbre que había en algunos pueblos maragatos, según la cual después de la comida de ese día se le entregaba a la novia una manzana en una bandeja cubierta con un paño, mientras se cantaba:

Toma, niña, la manzana,
repártela por la mesa,
dale de ella a tu marido,
como lo manda la Iglesia.9


NOTAS AL PIE

1A la hora de recopilar el material para la realización de este trabajo, hemos contado con la inestimable colaboración de Antonio García Leonato, quien en el año 1974 grabó en película super 8 la primera boda maragata simulada y organizada exclusivamente para ser filmada, en la que las gentes de Villalibre de Somoza participaron como improvisados actores en toda la ceremonia; simultáneamente, García Leonato grabó las canciones originales en un magnetófono con micrófono externo. Se trata de un documento etnográfico inédito y excepcional.

2Entre toda la bibliografía disponible sobre este tema, hemos recogido información de tres fuentes principalmente: ARES ALONSO, Inocencio (1995). La boda maragata. León: Ediciones Leonesas, S.A., GARCÍA ESCUDERO, Ricardo (1955). Por tierras maragatas. Astorga: Cornejo (Segunda edición modificada y aumentada. 1ª ed. 1953) y ROVALO CILLEROS, Emilio (2001). Los maragatos, la caída de un mito. Madrid: Gama.

3ARES ALONSO, I., op. cit., pp. 25-26.

4Ibíd., p. 34.

5El rosario también lo puede regalar el novio el día de la pedida, y la novia lo guarda celosamente en el arca de su habitación. Si se rompen las relaciones es obligado devolverlo al que fue novio, por eso hay una copla que dice: “Una vez que fui novia / perdí el rosario; / pa’ otra vez que lo sea, / tendré más cuidado”. (ARES ALONSO, op. cit., p. 20).

6Vid. ROVALO CILLEROS, E., op. cit., p. 128.

7GARCÍA ESCUDERO, Ricardo, op. cit., p. 72.

8Ibíd.

9ROVALO CILLEROS, E., op. cit., p. 137.


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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ARES ALONSO, Inocencio (1995). La boda maragata. León: Ediciones Leonesas S.A.
GARCÍA ESCUDERO, Ricardo (1955). Por tierras maragatas. Astorga: Cornejo (Segunda edición modificada y aumentada. 1ª ed. de 1953)
GARCÍA LEONATO, Antonio (1974). Boda maragata en Villalibre de Somoza. (Película inédita rodada en Súper 8).
ROVALO CILLEROS, Emilio (2001). Los maragatos, la caída de un mito. Madrid: Gama.

Title: Popular literature in Maragato’s ritual weddings (León), Spain.
Contacto: agam22@yahoo.com



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