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Fecha de recepción: 2 noviembre 2010
Fecha de aceptación: 4 enero 2011
Fecha de publicación: 15 marzo 2011
URL:http://oceanide.netne.net/articulos/art3-16.php
Oceánide número 3, ISSN 1989-6328



Zenobia Camprubí y la Edad de Plata de la cultura española. Coord. Emilia Cortés Ibáñez. Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía-Fundación Caja Rural del Sur, 2010. ISBN: 978-84-7993-207-7. pp. 466.

María A. Salgado
The University of North Carolina at Chapel Hill.

No hay duda de que la llamada Edad de Plata del primer tercio del siglo veinte representó una etapa esplendorosa en la cultura española. Los pensadores, científicos, artistas y escritores que contribuyeron a ello son de sobra conocidos; por el contrario, la presencia y aportación de la mujer a la innovación cultural e intelectual de esta etapa han sido, si no totalmente ignoradas, al menos desatendidas por la crítica. Por todo ello, los dieciséis ensayos y el apéndice de imágenes que Emilia Cortés Ibáñez ha recogido en este volumen representan un esfuerzo ejemplar por realzar la aportación de una de estas mujeres, Zenobia Camprubí Aymar (1887-1956), no sólo en su función de compañera e inspiración de Juan Ramón Jiménez sino, además, en su notable aportación a la vida intelectual y a la educación de la mujer española de ese momento histórico. Los ensayos, escritos por varios expertos y acompañados de sus correspondientes fuentes bibliográficas, fueron la base de un curso de verano que en julio de 2010 ofreció la Universidad Internacional de Andalucía en su recinto de La Rábida para conmemorar el centenario de la presencia y actividad cívica de Zenobia en dicho lugar (1909-1910).

El volumen está ordenado ateniéndose a la cronología de Zenobia; comienza con una breve “Presentación”, en la que Cortés Ibáñez se refiere a las circunstancias de dicho curso, seguida de tres enjundiosos sondeos que contextualizan la época y la vida de la misma. En los dos primeros es también Emilia Cortés quien introduce al lector en la importancia de “La Edad de Plata española”; y lo aproxima a la persona y personalidad de Zenobia, subrayando su formación eminentemente internacional, en “Zenobia Camprubí, una vida entre España y América”. En el tercero, el cosmopolitismo y el carácter excepcional de Zenobia es redondeado con acierto en un detallado resumen biográfico por Graciela Palau de Nemes, fiel amiga y colega de Zenobia, además de dedicada estudiosa de la obra de Jiménez.

Los cuatro ensayos siguientes desarrollan el antes y después de Zenobia en la vida y obra de Juan Ramón. En el primero, “La mujer y el amor en J.R. antes de Zenobia”, Antonio Martín Infante detalla la actitud del poeta hacia el amor hasta mediados de 1913, es decir, hasta conocer a Zenobia, comenzando por su relación con Louise Grimm, su último amor, y retrocediendo después en el tiempo para enumerar sus amores de hombre, así como los más inocentes de su adolescencia e infancia. Los dos siguientes son obra de José Antonio Expósito Hernández, quien explora en el primero “De cómo la aparición de Zenobia cambió la poesía y la vida de Juan Ramón”, y en el segundo se mantiene dentro de esta misma línea para analizar el libro Estío como “el diario de un poeta enamorado”. En el cuarto y último ensayo en torno a este tema, María Jesús Domínguez Sío detalla la construcción de la persona y “personalidad única y fascinante” (206) de la futura esposa del novelista, en “Zenobia, la elegida”.

Contextualizado el momento histórico y la significación de Zenobia en la vida y obra de su marido, el resto de los ensayos se centra en la persona y la aportación de la propia Zenobia. En el primero, Emilia Cortés Ibáñez describe el quehacer de Zenobia en la Junta para Ampliación de Estudios, detallando tanto su labor en el comité que concedía becas y pensiones a mujeres interesadas en estudiar en el extranjero, como su colaboración con Federico de Onís en la Casa de las Españas, de la Universidad de Columbia en Nueva York. “Zenobia Camprubí, traductora,” de Soledad González Ródenas, subraya no sólo el papel que juega la traducción en la amistad y eventual amor de la pareja sino, además, el silencio que se ha mantenido en torno a las espléndidas traducciones al español de la obra de Tagore y de varios poetas de habla inglesa, realizadas por Zenobia, señalando que su nombre ha sido borrado insistentemente de las ediciones y de la historia del arte de la traducción en España. Zenobia vertió su vida en sus muchas cartas -un voluminoso epistolario que eventualmente contará con cuatro tomos-. En “El epistolario, espejo de la intrahistoria”, Cortés Ibáñez nos ofrece un ejemplo representativo ciñéndose a la correspondencia con el poeta hindú R. Tagore. José Ramón Saiz Viadero es el autor de dos informativos estudios sobre los años del exilio; en el primero, “Circunstancias del exilio español” resume la historia y examina los varios grupos que salieron de España con anterioridad y durante la Guerra Civil, y en “Zenobia Camprubí y las republicanas en el exilio” comienza subrayando el alto número de mujeres y de familias enteras que se exiliaron para terminar narrando las vicisitudes de Zenobia en el contexto de varias otras mujeres de intelectuales españoles desterrados: Concha Espina, Ernestina Champourcín, María Teresa León, Margarita Bonmatí, Concha Méndez, etc. La activa vida intelectual de Zenobia en los tres espacios que habitó a partir de 1936, Cuba, USA y Puerto Rico, la ejemplifica Antonio Ramírez Almanza en “Zenobia en Cuba”, contraponiendo la reacción de ambos cónyuges: el inicial retraimiento de JRJ y la aceptación de Zenobia, quien pronto se entrega a actividades cívicas e intelectuales en pro de los niños republicanos así como en el Lyceum de La Habana y en el Círculo Republicano Español.

Los últimos tres ensayos enfocan la contribución de Zenobia a la impronta que Juan Ramón dejó en la cultura y literatura españolas. Rocío Bejarano Álvarez traza la historia de la Fundación y de la Casa-Museo y describe los fondos del Centro de Estudios Juanramonianos en “La presencia de Zenobia en los fondos de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez”; María Ángeles Sanz Manzano recoge los homenajes implícitos y explícitos del poeta a su mujer y detalla tanto la colaboración de la misma en la edición de los libros de su marido como los bosquejos de libros que el poeta construyó en torno a Zenobia; Graciela Palau de Nemes cierra el volumen con “Zenobia y el Nobel”, una emotiva narración sobre su relación personal con la pareja, además de la historia de su propuesta de Jiménez para el Nobel apoyada por la Universidad de Maryland, en la que puntualiza que fue desde su lecho de muerte que Zenobia prestó su apoyo para conseguir los documentos necesarios y fue allí donde oyó la buena nueva antes de cerrar los ojos para siempre.

Juan Ramón Jiménez fue el primero en reconocer que sin Zenobia su vida y su obra no hubieran sido las mismas y lo hizo público en el breve documento que escribió para aceptar el Nobel: “Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio. Su compañía, su ayuda, su inspiración de 40 años han hecho posible mi trabajo” (371; énfasis en el original). Otros no han sido tan prontos en reconocerlo. Es precisamente por la cuidadosa atención con que se estudia tal aportación a la poesía y a la cultura de la época que esta edición de Zenobia Camprubí y la Edad de Plata de la cultura española, de Emilia Cortés Ibáñez, debe ser lectura obligada para cualquier estudioso del poeta y de su época. El desagravio a Zenobia que representan estos excelentes e informativos ensayos subsana una deuda que se le debía hace años y que esperamos sirva de inspiración no sólo para continuar las indagaciones en torno a su figura sino para extenderlas a la persona y personalidad de esas otras mujeres de la Edad de Plata, opacadas por la gloria de sus maridos.





Contacto: María A. Salgado. University of North Carolina at Chapel Hill, USA.



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