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Dos feministas avant la lettre. María de Zayas Sotomayor y Madame de Sévigné.

María José Martínez Girón
(I.E.S. Eusebio da Guarda - A Coruña)

RESUMEN:

Este trabajo trata de buscar un paralelismo entre dos mujeres: la escritora española María de Zayas y la marquesa de las cartas, Madame de Sévigné, pertenecientes a un siglo el XVII y al mismo ambiente social aristocrático. Que nunca perdieron de vista su condición de mujeres en el momento que les tocó vivir, con las limitaciones que su época les imponía. Que lucharon por preservar su independencia y que lograron un reconocimiento entre sus colegas masculinos, lo que hace de ellas unas precursoras de las ideas que posteriormente derivarían en el feminismo.

Palabras clave: Mujer, Zayas, Sévigné, independencia, siglo XVII, feminismo.


ABSTRACT:

This work tries to find a parallelism between two women: the spanish writer María de Zayas and the Marchioness of letters, Madame de Sévigné, belonging to the XVIIth century and to the same aristocratic social environment. Who never lost sight of their condition of women in the moment they had to live, with the limitations that their era imposed them. They fought to preserve their independence and they achieved a recognition among their male colleagues, what makes them a precursor of the ideas that later would derived into feminism.

Keywords: Woman, Zayas. Sévigné, independence, XVIIth century, feminism.


Ahora que han pasado cuatro largos siglos desde que la marquesa de Sévigné escribiera las cartas a su hija Françoise-Marguerite, condesa de Grignan, podemos penetrar con una visión completa en este abigarrado epistolario considerado una de las obras maestras literarias del XVII francés. Los lectores del siglo posterior -el siglo de las luces en Francia- reconocían el genio de la Sévigné por su preciosismo y por la vívida recreación de la vida cortesana. Se la leía con avidez por su gracia y ligereza al relatar los cotilleos mundanos de la corte de Luis XIV.

Algo parecido sucede con la novelista María de Zayas y Sotomayor, que gozó de un gran favor por parte de sus contemporáneos, siendo admirada por los escritores de su tiempo pese a su condición femenina. Aunque su vida no está tan documentada como la de la marquesa, ignorándose incluso la fecha de su muerte. Resulta interesante trazar un paralelismo entre dos mujeres que pertenecían a la misma clase social y de las que podríamos aventurar un conocimiento ya que las novelas de Zayas fueron traducidas y escandalosamente copiadas por el poeta Scarron, primer marido de Madame de Maintenon, futura esposa morganática de Luis XIV, quien mantenía una excelente amistad con la marquesa.

En la correspondencia de Madame de Sévigné se encuentran perfectamente interrelacionadas la Historia y la Literatura, ya que no sólo constituye una de las obras de arte literarias más perfectas de su siglo sino también el testimonio vivo y directo de la grande y la pequeña historia, con sus menudas y variadas anécdotas. La marquesa no se limita a narrar los grandes fastos de la corte, las hazañas bélicas, las revueltas sociales, pasando por la descripción de los caracteres de las grandes personalidades de su época sino que es fiel testigo de los pequeños sucesos que conmovían la vida cotidiana en Rochers o en Livry y describe además con amorosa exactitud los lugares que tanto amó y en los que se desarrolló su vida.

En ella, la literatura es siempre el espejo y la interpretación del estado de la sociedad en un momento determinado de su evolución histórica. Este estado se basa en una tensión entre lo ideal y la realidad, y la obra de arte literaria sólo consigue serlo reproduciendo este estado más o menos lleno de contradicciones internas. Por otra parte no se trata simplemente de reproducir sino de metamorfosear, de dar forma, dotando a la obra de arte de ese significado y coherencia que la definen1..

La época en la que se origina y es concebida su correspondencia, el siglo XVII, es un momento confuso y provocador de confusión: incluso en el plano político, que sufre una oscilación pendular del orden al desorden debido a las continuas regencias. Todo ello da la impresión de un ballet mal conjuntado y de un poder sin consistencia. Estas crisis políticas reflejan con precisión los movimientos que laten en el fondo, que perturban el orden social y que originarán un cambio y un nuevo orden de cosas.

La marquesa de Sévigné es testigo de todas estas agitaciones. Gracias a sus cartas podemos conocer con exactitud el turbulento período de las revueltas en Bretaña del año 1675, de las que se nos muestra una juez lo suficientemente imparcial como para resultar creíble. A partir de 1660 Francia y su cultura parecen absorberse en una sola cosa: la figura omnipresente del rey Luis XIV. Testimonios de esta época, además de las cartas de la marquesa son las propias Memorias del rey, sin hablar de los periódicos de la época, La Gazette de France, Le Mercure y La Muse historique2.. El clasicismo es el momento de poner en orden el apasionamiento y la fogosidad de la época precedente: el rey suprime y oculta todo lo que no sirve para la monarquía. Incluso los escándalos jansenistas y las agitaciones nobiliarias están dirigidas, como por ejemplo las depuraciones de Jean Baptiste Colbert, que tendrían como resultado un filtrado para el acceso a la nobleza, dificultando cada vez más el acceso a ella3..

De todo esto encontramos el comentario a punto, el preciosismo, la crítica mordaz e irónica en la correspondencia de la marquesa , que sirve, en definitiva, como representación de un determinado modelo de sociedad. Con el paso del tiempo la fama de la marquesa como narradora superficial del Grand Siècle fue transformándose progresivamente. El modo de manifestar el afecto a los suyos y su amor por la naturaleza nos parecen ahora lo más admirable de sus textos. No debemos juzgarla como frívola o poco sensible, resulta a menudo seria e incluso sombría, sobre todo en las ocasiones en las que se retiraba a su refugio de Rochers, en Bretaña.

Al savoir- vivre cortesano y al ambiente social de los salones hay que añadir como fuente principal de la nueva psicología el pesimismo de la nobleza, desengañada y vacía de contenido en su existencia. Madame de Sévigné en una conversación con La Fayette y La Rochefoucauld dice que tienen todos tan tristes conversaciones que harían muy bien en hacerse enterrar enseguida4..

Este pesimismo de la nobleza procede de ser una aristocracia fatigada y expulsada de la vida activa, que, a pesar de ver como el mundo cambia y nuevos órdenes sociales triunfan, persiste en sus prejuicios pese a su falta de éxito.

En el siglo en el que brillan los salons, no sólo en la corte se disfrutaba de ellos, las provincias también los poseían. Aunque la vida social en Rochers no es tan agitada como en la corte, sí tiene su importancia y las visitas y devoluciones de visitas son frecuentes. Así en una carta deliciosamente satírica cuenta la llegada de la duquesa de Chaulnes, esposa del gobernador de Bretaña, sin ninguna ceremonia, como ella deseaba; irónicamente dice que su carruaje se quedó atascado entre dos rocas debido a que el contenido era más grande que el continente5.. La marquesa comenta a su hija que existen numerosas camarillas en Vitré, dentro de las cuales ocurren sucesos que le pueden interesar y, sin vacilar, comenta, analiza y bromea a costa de un sinfín de noticias6.. Por lo tanto la expresión de sus sentimientos y el intercambio de información son las dos rúbricas principales entre las que se reparte la materia de sus cartas.

Hay un rasgo en su correspondencia que sigue sorprendiendo: el hecho de que se exprese de forma natural y que hable sin reprimirse lo más mínimo. En una carta al poner la fecha, 22 de julio, dice:

Jour de la Madeleine, où fut tué, il y a quelques années, un père que j´avais.7.

Su padre, Celse-Bénigne de Rabutin Chantal, de familia noble y acomodada, resultó muerto en un combate contra los ingleses ese día en la isla de Ré, por lo que se quedó huérfana a los siete años y al morir sus abuelos maternos fue confiada a la tutela de su tío Christophe de Coulanges, abate de Livry, el Bien- Bon, como lo denomina en sus cartas. Este es un recurso literario muy utilizado por la marquesa: nombrar con seudónimos o apodos, normalmente inventados por ella a sus contemporáneos.8.

En claro paralelismo con María de Zayas, como veremos posteriormente, su educación fue increíblemente moderna: un consejo de familia había previsto expresamente para ella una sólida formación, dedicando 800 libras anuales para su sustento y 1200 para el resto, incluyendo el pago de los maestros que la instruyeran. Su educación de fille fue sin embargo muy diferente de la que recibían los muchachos en los colegios. Para ellos la enseñanza estaba estructurada según un cursus preciso cuya base era el latín, única lengua hablada en clase y que permitía el acceso a la literatura y al saber de los clásicos. Alejada del latín y de la cultura clásica, la marquesa recibió una educación completamente moderna, sin latín ni retórica, leyendo a sus contemporáneos: las mujeres se instruían leyendo novelas que ponían a su alcance la filosofía, la moral, la historia y la psicología amorosa.9.

A Marie de Rabutin- Chantal su matrimonio no le trajo ni la felicidad ni la tranquilidad domésticas. Casada a los dieciocho años con un joven bretón de excelente nobleza, Henri, marqués de Sévigné, quien tenía veintiún años y era un duelista impenitente como lo había sido el propio padre de la marquesa. Huérfano como ella, la lleva a pasar largos períodos a sus tierras, sobre todo Rochers, cerca de Vitré, en donde él tiene un hermoso castillo. Como las heroínas de las novelas de María de Zayas había tenido que sufrir las constantes infidelidades de su marido y habiéndole asegurado la continuidad de su apellido con dos hijos Françoise- Marguerite, futura condesa de Grignan y Charles, le rogó que se alejase de ella, lo que éste hizo sin ningún sacrificio, convirtiéndose en amante de la bella y famosa cortesana Ninon de Lenclos. Más tarde de Mme de Gondran, la belle Lolo, por quien se batió en duelo en 1651, resultando muerto. Con lo que la marquesa quedó viuda a la edad de 25 años.

La muerte de su marido la liberó de la esclavitud de la provincia. Pudo instalarse en París y dar comienzo a una larga y frívola temporada en la que era vista en todas las fiestas y reuniones sociales y no parecía lamentar en absoluto el fracaso de su vida conyugal. Las cosas llegaron hasta tal punto que el príncipe de Harcourt prohibió la entrada en su palacio a la marquesa y a dos de sus amigas por considerarlas demasiado ligeras de cascos, un peu trop guillerettes10. Pero esta liberación tenía sus riesgos: su primo Bussy- Rabutin que había pretendido en vano sus favores, en su Histoire amoureuse des Gaules en donde despedaza ferozmente a las damas más relevantes de la corte, movido por el despecho, hace de ella un desagradable retrato.11.

Algo similar sucede con María de Zayas, a quien Francesc Fontanella (1622/ 1680) considerado como el segundo poeta de renombre del barroco catalán, ridiculiza en 1643 en un vejamen en verso junto con otros escritores y poetas del momento12.

De María de Zayas y Sotomayor conocemos apenas su lugar de nacimiento, Madrid, y la fecha, el 12 de septiembre de 1590. Hija de D. Fernando de Zayas y Sotomayor y de Dña. María de Barasa. Formando parte de la casa del conde de Lemos, su padre acompañó a éste a su virreinato de Nápoles, y allí puede suponerse que pasó sus años juveniles la futura escritora, aunque no se tienen datos seguros de su estancia italiana. Sin embargo tuvo contacto con la literatura italiana, sobre todo la novelesca, que le dejó recuerdos y experiencias de interés, que recogió luego en sus libros. Dentro de las costumbres de su tiempo tuvo una esmerada educación en casa y horizontes abiertos fuera de ella, en un paralelismo evidente con Madame de Sévigné. No se sabe nada de su estado, si fue soltera o casada. Podemos deducir por sus escritos que pensó en el amor más que en ninguna otra cosa y que conociendo sus limitaciones como mujer, en la época que le tocó vivir, no estaba conforme con la vida que llevaban, o se veían obligadas a llevar, entonces las mujeres.

“... en cuanto a la crueldad con las desdichadas mujeres
no hay que fiar en hermanos ni maridos, que todos son hombres.”13

Se ignora en que fecha regresó a la corte, pero desde 1639 había dejado de nuevo de residir en ella. De los últimos años de su vida, así como del lugar y fecha de su muerte, no se posee dato alguno. El nombre de María de Zayas era frecuente en su época, por lo que se ha encontrado dos partidas de defunción, extendidas en Madrid a este nombre, una en 1661, otra en 1669. nada prueba cual de las dos es la de la escritora e incluso es probable que ninguna le corresponda14. Contaba cincuenta y tres años cuando Fontanella testimonia su presencia en Barcelona y cincuenta y ocho cuando se aprueba su Segunda Parte, sería lógico suponer que en 1643 estaba escribiendo en Barcelona y no en Madrid, aunque probablemente fue en esta ciudad donde terminó sus días: es donde Lope la coloca en su Laurel de Apolo15 y Sibila de Madrid, la llama en La Garduña de Sevilla, Castillo Solórzano.

Publicó dos colecciones de novelas cortas que tuvieron gran éxito. Dejó una obra dramática, titulada Traición en la amistad, que se conserva manuscrita y compuso versos: algunos aparecieron incluidos en sus novelas y otros eran poemas de circunstancias para celebrar la aparición de la obra de un amigo o conocido, como era costumbre en la época. Su primer libro apareció en 1637 con el título de Novelas ejemplares y amorosas; el segundo volumen, Desengaños amorosos. Segunda parte del Sarao y entretenimiento honesto, salió a la luz en 1647. En ambos utiliza el mismo artificio novelesco: la repetida fórmula bocacciana. Varias damas y caballeros se reúnen con un pretexto y se comprometen a narrar cada uno una historia en noches sucesivas. No resulta fácil remitirnos en ella a fuentes novelescas anteriores, ya que todas sus novelas consisten en anécdotas amorosas, aunque por encima de todo sobresale el arte de la escritora, que narra con inconfundible personalidad.

Como puede verse a través de sus escritos poseía un carácter fuerte y apasionado y se vuelca en sus novelas con un ardor tan subido como sincero que explica a su vez las condiciones de su estilo: claro, suelto, nervioso, sin razones retóricas ni cultas, según ella misma declara, como si haciendo verdadero el artificio del relato, se contaran las cosas de viva voz16; este artificio podemos encontrarlo también en las primeras cartas de Madame de Sévigné: sabía que ninguna regla epistolar tiene valor absoluto pero se deja llevar, cada vez más, por la necesidad de charlar con su corresponsal, hay incluso temas que nunca deben ser tratados en una carta. Aunque sabe como mujer cultivada que es que la carta es una conversación en ausencia, confiesa que es un pálido substitutivo de ella. Como le contaba a su amigo Lenet, una hora de conversación vale más que cincuenta cartas17. Jamás cambiará de opinión.

María de Zayas insiste repetidamente en que los sucesos que refiere son casos ciertos tomados de la realidad, y tal afirmación no es seguramente un mero tópico de época ni tampoco lo es el llamar a sus novelas ejemplares, porque la escritora tiene un propósito bien definido al componerlas. Su intención consiste en llamar la atención sobre las limitaciones que la sociedad de su tiempo imponía a las mujeres18. Podemos considerarla una feminista apasionada. Por eso desea convencer de que sus historias son efectivamente verídicas, ya que de lo contrario perderían la condición de aviso y enseñanza que pretende darles.

Como novelista es de una frescura sin precedentes. Tampoco contó con seguidoras inmediatas. De su época tiene el gusto por la violencia, la crueldad, la magia y los encantamientos. La moral en ella no es moraleja sino escarmiento. No ahorra episodios picarescos cuya crudeza no desmerece del Buscón quevedesco: María de Zayas cuenta en una de sus novelas que una de sus heroínas va a parir a un corralón para dejar allí al niño y que se lo coman los cerdos. Ni queda atrás de los bizantinismos cervantinos como La fuerza del amor o El prevenido engañado. Pero quizás lo que más sorprende en ella es la libertad con que se comportan sus personajes femeninos en el aspecto sexual y amatorio. Desde la que persigue a un hombre que ve por el balcón a otra está amancebada con un negro feísimo a quien consume y mata con su lascivia y todo esto y más lo cuenta de broma y sin hacerse cruces, como apunta Emilia Pardo Bazán19. Aprovechando los diálogos de los distintos narradores en torno a la discreta Lisis, María de Zayas critica con la misma libertad que muestran sus personajes las ideas de la época acerca de la honra y la virtud, que tanto perjudicaban a las mujeres y beneficiaban supuestamente a los hombres. Cree firmemente en la capacidad intelectual de las mujeres, defiende su derecho a la cultura y a desempeñar cargos de responsabilidad, y escribe, sobre todo en sus Desengaños, movida por el deseo de defender el buen nombre de las mujeres y advertirlas de los engaños masculinos.

La ejemplaridad de estas novelas no es , pues, de índole moral o doctrinaria, sino de vida y de experiencia. Resultan por tanto compatibles con un desenfado que las ha hecho ser calificadas de escabrosas y subidas de tono e incluso ser calificadas como historias libertinas20. En sus páginas se alía un realismo crudo y naturalista a veces y un talento descriptivo de primer orden. Sus novelas gozaron de enorme aceptación, con excepción de Cervantes, Mateo Alemán y Quevedo, no hubo ningún autor cuyas obras lograsen tantas ediciones como ella.

De la burla picaresca, abonada al tremendismo, que domina la primera serie novelesca, pasa en la segunda al motivo barroco por excelencia: el desengaño, que es a veces notación de la injusta burla de las mujeres por los hombres y, en otras, expresión dolorida y casi metafísica de la imposibilidad de los sexos para vivir lealmente y en armonía, tan distintas son las fuerzas que los gobiernan21. En La inocencia castigada, El verdugo de su esposa o Mal presagio casar lejos, un hado siniestro domina las vicisitudes amorosas. María de Zayas pretende que las mujeres posean las aptitudes necesarias para defender por sí mismas su honor, sin verse sometidas a la violencia masculina, como lamenta Isabel en La esclava de su amante22. De la carcajada en El castigo de la miseria pasamos a la melancolía y el pesar de Estragos que causa el vicio, última narración y despedida aparente de la autora. No hay dignidad en el amor:

“¿Qué más desengaño aguardáis que el desdoro de vuestra fama en manos de los hombres?” “¿Es posible que con tantas cosas como habéis visto y oído no reconozcáis que en los hombres no dura más la voluntad que mientras dura el apetito, y en acabándose, se acabó?”

Lisis entra en un convento al final de las novelas y por ello muchos de sus críticos y editores han supuesto que ése fue el destino último de doña María.

También en Madame de Sévigné es posible encontrar cartas picantes e incluso muy subidas de tono como en las novelas de la Zayas. Existe una carta citada por Roger Duchêne en su web23 en la que nos habla de un episodio sexual relacionado con su hijo Charles: no logró finalizar su encuentro con la señorita de Champmeslé, famosa comediante y amante de Racine y apodada por la marquesa la petite merveille (la pequeña maravilla). En esta divertida carta emplea un conocido proverbio francés relativo al fracaso de Condé en el asedio de Lérida en 1647: Son dada demeura court à Lérida (su caballito se quedó corto en Lérida)24.

Que la marquesa emplee estas palabras para referirse al fracaso en la cama de su hijo puede sorprender, pero estaban muy en boga desde su utilización por primera vez por Voiture. A pesar de todo este lenguaje crudo y carente de pudibundez no está presente más que en el manuscrito Capmas25. Las primeras ediciones de 1734 o 1754 omiten dada, palabra que en su origen remite al modo de hablar infantil, y reemplazan la cita de Condé por puntos suspensivos, lo que prueba que el lado escabroso del relato no les fue ajeno y les pareció incluso inconveniente para ella.

Sin embargo lo más fuerte aún está por llegar: la carta es muy larga y al final llega un pasaje que ha hecho correr ríos de tinta a propósito de los excesivos sentimientos de la madre hacia su hija, su empleo de la palabra gorge (garganta) que en su época tenía más bien el significado de pecho, de su pasión por ella e incluso de su preferencia por las mujeres. Pasaje también omitido y que sólo encontramos en el manuscrito Capmas. Sin embargo, como dice Roger Duchêne en su edición de La Pléiade, que es la que manejo, las líneas dirigidas al marido, el conde de Grignan, antes y después de la evocación de ternuras, dan al traste con toda interpretación escandalosa del mismo.

Pero Madame de Sévigné se esfuerza en estas primeras cartas por distraer a su hija, recién casada en su dorado exilio provenzal de Grignan, contándole todas las folies que sepa. Este es el momento de las cartas divertidas y picantes. Ya llegarán más tarde las cartas melancólicas en las que la propia marquesa necesita a su bien amada y experimenta con crudeza el dolor, el desgarro afectivo de su separación y la fugacidad del tiempo: son las cartas que escribirá en Rochers, en Bretaña.

También escandalizaron las novelas de María de Zayas. Un crítico como Pfandl las califica como:

Historias libertinas que degeneran unas veces en lo terrible y perverso, otras en obscena liviandad .26

Vemos, pues, que tanto la expurgación en Sévigné como la crítica feroz a Zayas nacen, y es mi teoría, de su condición femenina en un siglo en que la mujer no tenía voz. No podemos afirmar que sean unas feministas en el sentido moderno del término, pero sí de que anticiparon con sus escritos muchos de los temas que siguen aún en nuestros días resultando candentes. Dos mujeres con una educación muy superior a la de la media, con amplios horizontes culturales y con algo muy importante: independencia del varón. Siendo Madame de Sévigné viuda, joven y rica podía haberse casado en cuanto se lo hubiera propuesto pero hubiera perdido uno de sus bienes más preciados: su libertad. A pesar de la ausencia de su hija nunca se sintió sola en Rochers e incluso en varias cartas cuenta a su hija que desearía hacer de su castillo une petite Trappe27.

Emilia Pardo Bazán en su edición de algunas novelas de Zayas veía en ella:

A la mujer todavía muy penetrada de la sana y fuerte cultura que se debió a la iniciativa valerosa de la gran Isabel y resuelta a protestar contra el infeliz descenso del nivel femenino, descenso que ya se anunciaba en los últimos Austrias y que se consumó totalmente bajo los reyes de la Casa de Borbón.

Peores tiempos llegarían: en el XVIII, la Inquisición prohibió reeditar sus novelas.

¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para la venganza, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿Nuestra alma no es la misma que la de los hombres? (...) Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas.28
al público masculino (Benwell, 2003)



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NOTAS AL PIE

1Barthes (1971: 52).
2Duby et Mandrou (1976 : 103).
3Con Luis XIV y su primer ministro Colbert comienzan a tomarse las primeras medidas de depuración de la nobleza, entre ellas está la de dificultar el acceso a ella a los campesinos enriquecidos y a toda clase de roturiers (plebeyos); incluso la depuración comienza a ejercerse sobre la nobleza de robe (cuna) y toda clase de órdenes decorativas, con lo que el paso a la nobleza se convierte desde entonces en algo cada vez más difícil. (vid. DUBY et MANDROU, 1958: 48).
4 Hauser (1974: 132).
5Rochers, mercredi, 22 juillet 1671(Mme de Sévigné. Correspondance, 1972 : 301, t. I).
6Rochers, mercredi, 10 juin 1671. (Mme de Sévigné. Correspondance, 1972 : 269, t. I).
7Día de la Magdalena, en que mataron, hace algunos años, a un padre que yo tenía. Rochers, mercredi, 22 juillet. (Mme de Sévigné. Correspondance, 1972 : 301, t. I).
8Cécile Gazier cita distintos nombres que la marquesa aplicaba a la mujer de su primo Philippe de Coulanges, brillante figura de la corte y de la que se conservan 50 cartas, como la feuille, la mouche, le tourbillon. (vid. GAZIER, 1945 : 104).
9Duchêne (1995: 22).
10Adam (1997: 140).
11« Elle aime l´encens, elle aime d´être aimée et pour cela elle sème afin de recueillir ; elle donne de la louange afin d´en recevoir. Elle aime généralement tous les hommes, quelque âge, quelque naissance et quelque mérite qu´ils aient et de quelque profession qu´ils soient ; tout lui est bon, depuis le manteau royal jusqu´à la soutane, depuis le sceptre jusqu´à l´écritoire. » Vid. Duchêne (1995 : 39).
12Doña María de Zayas
viu ab cara varonil
que a bé que “sayas” tenía
bigotes filava altius.
Semblava a algún cavaller.
Mes jas´vindrà a descubrir
que una espasa mal se amaga
Baix les “sayas” femenils.
Vid. http://revistas.ucm.es/fll/02122952/articulos/DICE9393110355A.PDF. 09/05/ 2010.
13http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/Francisco_Arias_Zayas.asp. 09/05/2010
14Zayas (1983:15)
15¡Oh dulces Hipocrénides hermosas!
Los espinos pangeos
Aprisa desnudad, y de las rosas
Tejed ricas guirnaldas y trofeos
A la inmortal doña María de Zayas,
Que sin pasar a Lesbos ni a las playas
Del vasto mar Egeo
Que hoy llora el negro velo de Teseo
A Safo gozará Mitilenea
Quien ver milagros de mujer desea;
Porque su ingenio, vivamente claro,
Es tan único y raro
Que ella sola pudiera
No sólo pretender la verde rama
Pero sola ser sol de tu ribera,
Y tú por ella conseguir más fama
Que Nápoles por Claudia, por Cornelia
La sacra Roma y Tebas por Targelia.
Vid. http://revistas.ucm.es/fll/02122952/articulos/DICE9393110355A.PDF. 03/05/2010.
16Alborg (1974: 499, t. II).
17Paris, vendredi au soir, 21 juin 1675. (Madame de Sévigné. Correspondance, 1972 : 738, t. I).
18http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/91393842210460617422202/p0000001.htm. 03/05/2010. Vid. Apéndice
19Vid. González de Amezúa (1950: 587, vol. VIII).
20http://revistas.ucm.es/fll/02122952/articulos/DICE9393110355A.PDF. 03/05/ 2010.
21http://www.segundarepublica.com/index.php?id=18&opcion=2. 08/05/ 2010.
22Zayas (1983:50).
23http://web17.free.fr/DRD01/800.htm
24Paris, mercredi, 8e avril 1671. Madame de Sévigné. (Correspondance, 1972 : 210-211, t. I) Vid. Apéndice.
25Paris, mercredi, 8e avril 1671. Madame de Sévigné. (Correspondance, 1972 : 215, t. I) Vid. Apéndice.
26Cit por Alborg (1974: 501, t. II).
27Quand je suis seule, je lis, j´écris…<7i> (Cuando estoy sola, leo, escribo…) : Rochers, samedi, 1 juin 1669. Madame de Sévigné. (Correspondance, 1972 : 113, t. I).
28http://www.segundarepublica.com/index.php?id=18&opcion=2. 08/05/2010.
29 No olvidemos que era comedianta y habría actuado en Le Cid de Corneille.
30Su hija estaba encinta de su primer vástago.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ADAM, A. (1997). Histoire de la littérature française au XVIIème siècle. Paris : Éditions Mondiales, vol. IV.
ALBORG, J. L. (1974).Historia de la literatura española.Madrid: Edit. Gredos, t. II.
BARTHES, R. y otros (1971). Literatura y Sociedad. Problemas de metodología en sociología de la literatura. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.
DUBY, G. et MANDROU, R. (1958). Histoire de la civilisation française. Paris : Éditions Armand Colin , t. II.
DUBY, G. et MANDROU, R. (1976). Histoire de la civilisation française (XVII-XX siècles). Paris : Éditions Armand Colin ; collection U.
DUCHÊNE, R. (1995). Chère Madame de Sévigné. Paris : Éditions Gallimard.
GAZIER, C. (1945). Madame de Sévigné. Madrid: Ediciones y Publicaciones españolas.
GONZÁLEZ DE AMEZÚA, A. (1950). Novelas completas de Doña María de Zayas. Madrid: Biblioteca Selecta de Clásicos Españoles de la Real Academia Española, vols. VIII y IX.
HAUSER, A. (1974). Historia social de la literatura y el arte. Madrid: Editorial Guadarrama; colección Punto Omega, t. II.
MADAME DE SÉVIGNÉ. Correspondance. Notes et variantes par Roger Duchêne.(1972). Paris : Éditions Gallimard, Bibliothèque de La Pléiade.
ZAYAS, M. Parte segunda del Sarao y entretenimiento honesto (Desengaños amorosos). Edición de Alicia Yllera. (1983). Madrid: Ediciones Cátedra. Letras Hispánicas.


Title: Two feminist avant la lettre. María de Zayas Sotomayor and Madame de Sevigne.

Contacto: maria.jose.martinez.giron@edu.xunta.es



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APÉNDICE

MADAME DE SÉVIGNÉ. Correspondance. Notes et variantes par Roger Duchêne.(1972 :210-211, t.I).

De Paris, ce mercredi 8e avril 1671

Mon fils vint hier me chercher du bout de Paris pour me dire l'accident qui lui était arrivé. Il avait trouvé une occasion favorable, et cependant oserais-je le dire ? Son dada demeura court à Lérida. Ce fut une chose étrange ; la demoiselle ne s'était jamais trouvée à telle fête. Le cavalier en désordre sortit en déroute, croyant être ensorcelé. Et ce qui vous paraîtra plaisant, c'est qu'il mourait d'envie de me conter sa déconvenue. Nous rîmes fort ; je lui dis que j'étais ravie qu'il fût puni par où il avait péché. Il s'est pris à moi, et me dit que je lui avais donné de ma glace, qu'il se passerait fort bien de cette ressemblance, que j'aurais bien mieux fait de la donner à ma fille. Il voulait que Pecquet [un médecin] le restaurât. Il disait les plus folles choses du monde, et moi aussi. C'était une scène digne de Molière. Ce qui est vrai, c'est qu'il a l'imagination tellement bridée que je crois qu'il n'en reviendra pas sitôt. J'eus beau l'assurer que tout l'empire amoureux est rempli d'histoires tragiques, il ne peut se consoler. La petite Chimène dit qu'elle voit bien qu'il ne l'aime plus, et se console ailleurs. Enfin c'est un désordre qui me fait rire, et que je voudrais de tout mon coeur qui le pût retirer d'un état si malheureux à l'égard de Dieu.
Il me contait l'autre jour qu'un comédien voulait se marier, quoiqu'il eût un certain mal un peu dangereux ; et son camarade lui dit : "Eh, morbleu ! attends que tu sois guéri ; tu nous perdras tous." Cela m'a paru fort épigramme.

Ninon [de Lenclos] disait l'autre jour à mon fils qu'il était une vraie citrouille fricassée dans la neige. Vous voyez ce que c'est que de voir bonne compagnie. On apprend mille gentillesses.


TRADUCCIÓN : Mi hijo vino ayer a buscarme desde un extremo de París para contarme el accidente que le había pasado. Había encontrado una ocasión favorable, y sin embargo ¿se atrevería a contarlo?. Su caballito se quedó corto en Lérida. Fue algo extraño; la señorita nunca se había encontrado en tal fiesta. El caballero con problemas salió derrotado, creyendo estar embrujado. Y lo que os parecerá divertido, es que se moría de ganas de contarme su contratiempo. Nos reímos muchísimo; le dije que me había encantado que fuese castigado por donde había pecado. Se cogió a mí y me dijo que le había dado mi espejo, que preferiría ahorrarse este parecido, que habría hecho mejor dándoselo a mi hija. Quería que Pecquet [un médico] volviera a ponerlo bien. Decía las cosas más locas del mundo, y yo también. Fue una escena digna de Molière. Lo que es cierto es que tiene la imaginación tan estrecha que creo que no volverá en sí tan pronto. Por más que le aseguré que todo el imperio amoroso está lleno de historias trágicas, no puede consolarse. La pequeña Jimena29 dice que ve bien que él ya no la ame y se consuela en otra parte. En fin es un desorden que me hace reír, y querría de corazón que se le pudiese sacar de un estado tan desgraciado, si Dios quiere.
Me contaba el otro día que un comediante quería casarse, aunque padecía cierto mal un poco peligroso; y su compañero le dijo: “¡Eh, diantre! Espera a curarte o nos perderás a todos”. Esto me ha parecido muy de epigrama.
Ninon [de Lenclos] decía el otro día a mi hijo que era una verdadera calabaza salteada en la nieve. Ya veis lo que es estar en buena compañía. Se aprenden mil gentilezas



MADAME DE SÉVIGNÉ. Correspondance. Notes et variantes par Roger Duchêne.(1972 :215, t.I).

À neuf heures du soir

Adieu, ma très aimable bonne. Vous me baisez et vous m'embrassez si tendrement ! Pensez-vous que je ne reçoive point vos caresses à bras ouverts ? Pensez-vous que je ne baise point aussi de tout mon coeur vos belles joues et votre belle gorge ? Pensez-vous que je puisse vous embrasser sans une tendresse infinie ? Pensez-vous que l'amitié puisse jamais aller plus loin que celle que j'ai pour vous ?
Mandez-moi comme vous vous portez le 6e de ce mois. Vos habits si bien faits, cette taille si bien remplie dans son naturel, ô mon Dieu ! conservez-la donc pour mon voyage de Provence. Vous savez bien qu' il ne vous peut manquer.
Je le souhaite plus que vous,mon cher Comte. Embrassez-moi, et croyez que je vous aime et que tout le bonheur de ma fille est en vous.


TRADUCCIÓN :

A la nueve de la noche

¡Adiós, mi muy preciado bien!. ¡Me besáis y me abrazáis tan tiernamente! ¿Pensáis que no recibo vuestras caricias con los brazos abiertos?. ¿Pensáis que no beso también con todo mi corazón vuestras hermosas mejillas y vuestro hermoso pecho?. ¿Pensáis que pueda abrazaros sin una ternura infinita?. ¿Pensáis que la amistad pueda acaso ir más lejos que la siento por vos?.
Hacedme saber como os encontráis el 6 de este mes. Vuestras ropas tan bien hechas, este talle tan bien rellenado de forma natural30, ¡oh Dios mío!, conservadlo para mi viaje a Provenza. Ya sabéis que no os puede faltar.
Lo deseo más que vos, mi querido conde. Besadme y creed que os amo y que toda la felicidad de mi hija está en vos.



ZAYAS, M. Parte segunda del Sarao y entretenimiento honesto (Desengaños amorosos). Edición de Alicia Yllera. (1983:127-128).

La esclava de su amante

Mi nombre es doña Isabel Fajardo, no Zelima, ni mora, como pensáis, sino cristiana, y hija de padres católicos, y de los más principales de la ciudad de Murcia; que estos hierros que veis en mi rostro no son sino sombras de los que ha puesto en mi calidad y fama la ingratitud de un hombre; y para que deis más crédito, veislos aquí quitados; así pudiera quitar los que han puesto en mi alma mis desventuras y poca cordura. Y diciendo esto, se los quitó y arrojó lejos de sí, quedando el claro cristal de su divino rostro sin mancha, sombra ni oscuridad, descubriendo aquel sol los esplendores de su hermosura sin nube. Y todos los que colgados de lo que intimaba su hermosa boca, casi sin sentido, que apenas osaban apartar la vista por no perderla, pareciéndoles que como ángel se les podía esconder. Y por fin, los galanes más enamorados, y las damas más envidiosas, y todos compitiendo en la imaginación sobre si estaba mejor con hierros o sin hierros, y casi se determinaban a sentir viéndola sin ellos, por parecerles más fácil la empresa; y más Lisis, que como la quería con tanta ternura, dejó caer por sus ojos unos desperdicios; mas, por no estorbarla, los recogió con sus hermosas manos. Con esto, la hermosa doña Isabel prosiguió su discurso, viendo que todos callaban, notando la suspensión de cada uno, y no de todos juntos.

-Nací en la casa de mis padres sola, para que fuese sola la perdición de ella: hermosa, ya lo veis; noble, ya lo he dicho; rica, lo que bastara, a ser yo cuerda, o a no ser desgraciada, a darme un noble marido. Criéme hasta llegar a los doce años entre las caricias y regalos de mis padres; que, claro es que no habiendo tenido otro de su matrimonio, serían muchos, enseñándome entre ellos las cosas más importantes a mi calidad. Ya se entenderá, tras las virtudes que forman una persona virtuosamente cristiana, los ejercicios honestos de leer, escribir, tañer y danzar, con todo lo demás competentes a una persona de mis prendas, y de todas aquellas que los padres desean ver enriquecidas a sus hijas; y más los míos, que, como no tenían otra, se afinaban en estos extremos; salí única en todo, y perdonadme que me alabe, que, como no tengo otro testigo, en tal ocasión no es justo pasen por desvanecimiento mis alabanzas; bien se lo pagué, pero más bien lo he pagado. Yo fui en todo extremada, y más en hacer versos, que era el espanto de aquel reino, y la envidia de muchos no tan peritos en esta facultad; que hay algunos ignorantes que, como si las mujeres les quitaran el entendimiento por tenerle, se consumen de los aciertos ajenos. ¡Bárbaro, ignorante! si lo sabes hacer, hazlos, que no te roba nadie tu caudal; si son buenos los que no son tuyos, y más si son de dama, adóralos y alábalos; y si malos, discúlpala, considerando que no tiene más caudal, y que es digna de más aplauso en una mujer que en un hombre, por adornarlos con menos arte.



ZAYAS, M. Parte segunda del Sarao y entretenimiento honesto (Desengaños amorosos). Edición de Alicia Yllera. (1983:182-183).

Desengaño Segundo

Todo se hizo como él pidió, cumpliéndolo todo Carlos porque Octavia no se deshiciese de sus joyas, y con todo secreto fue a verla su hermano, y despedido de ella, se pasó al reino de Nápoles, quedando Carlos con el ausencia de don Juan por el dueño de la casa de Octavia, entrando y saliendo en ella sin ningún recato, restaurando los gustos perdidos con tanto exceso, que ya le vinieron a cansar, cuando ya toda la ciudad lo murmuraba, retirándose las señoras de ella de comunicar ni ver a Octavia, por estar su fama tan oscurecida.
Más de dos años pasaron de esta suerte, que aunque Carlos se hallaba ya achacoso de la voluntad, no se atrevía a declararse de todo punto con Octavia; si ella ya vivía menos segura de que Carlos le cumpliese la palabra, conociendo en su tibieza su desdicha; no la veía con tanta puntualidad, ni la trataba con el cariño que antes. Muchas noches faltaba al lecho, y a las lágrimas que Octavia vertía, y a las bien entendidas quejas que le daba, él ponía por excusa a su padre, diciendo que le reñía porque salía de casa de noche. Y si ella le hablaba en razón del casamiento, le respondía que si le quería ver destruido y muerto a manos de su padre. Y aunque Octavia le suplicaba que por excusar la ofensa de Dios se casasen en secreto, le decía que si era él persona que cuando llegase esa ocasión se había de casar así.
Avivó con estas cosas, dudando Octavia de la fe de Carlos, dándose por perdida; martirizaba sus ojos y ajaba su hermosura, y Carlos cada día más desapasionado. ¡Ah, qué se les pudiera decir ahora a los hombres, infamando a Carlos de engañador, de falso y de mal caballero!, ¡y qué le pudiera afear a Octavia su flaqueza, para que las damas, viendo reprender a Octavia, mirasen lo que habían de hacer!, mas este desengaño se lo está diciendo por mí. Fíense, fíense, que al cabo se hallarán como Octavia se halló: sin esposo, sin honor y aún sin amante, que Carlos aún de serlo estaba arrepentido.

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