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Tendiendo puentes entre la pragmática y los estudios culturales: un esbozo sobre la dimensión ideológica de las implicaturas convencionales

Dr. Eduardo de Gregorio-Godeo
(Universidad de Castilla-La Mancha)

RESUMEN:

Los estudios culturales se han caracterizado, desde sus orígenes, por su carácter interdisciplinar (Bennett, 1998: 27; Barker, 2004: 42). Sin embargo, las tentativas en este dominio disciplinar de servirse de mecanismos de análisis propios de la lingüística han sido prácticamente nulos (Grossberg, 1997: 5; Barker y Galasinski, 2001: 27; Barker, 2002: 44). En efecto, con frecuencia, los estudios culturales han operado con nociones de lenguaje fundamentalmente abstractas, lo cual no ha dado lugar a análisis textuales detallados propios de la ciencia lingüística. Ahora bien, dada la función central del lenguaje en las prácticas de representación cultural, cabría plantearse hasta qué punto los análisis culturales podrían beneficiarse de perspectivas de análisis lingüístico que se aproximen al estudio del lenguaje en sus contextos de uso concreto. Tal es el caso de la pragmática, entendida como “estudio del significado contextual” (Yule, 1996: 3).

Palabras clave: Pragmática, revistas para hombres, Reino Unido, estudios culturales.


ABSTRACT:

Para arrojar luz sobre la instrumentalidad de la pragmática para con los estudios culturales en general y los análisis de cultura popular en particular, nos acercamos en este artículo a un área de la pragmática como es la teoría de las implicaturas convencionales. En concreto, esbozamos aquí un estudio sobre implicaturas convencionales en la nueva generación de revistas para hombres británicas con el que intentamos ilustrar de qué modo la ideología sobre lo masculino subyacente en el uso del lenguaje de estas revistas se articula en implicaturas convencionales concretas.

Keywords: Pragmatics, men’s magazines, United Kingdom, cultural studies.


1 INTRODUCCIÓN

Los estudios culturales se han caracterizado, desde sus orígenes, por su carácter interdisciplinar (Bennett, 1998: 27; Barker, 2004: 42). Sin embargo, las tentativas en este dominio disciplinar de servirse de mecanismos de análisis propios de la lingüística han sido prácticamente nulos (Grossberg, 1997: 5; Barker y Galasinski, 2001: 27; Barker, 2002: 44). En efecto, con frecuencia, los estudios culturales han operado con nociones de lenguaje fundamentalmente abstractas, lo cual no ha dado lugar a análisis textuales detallados propios de la ciencia lingüística. Ahora bien, dada la función central del lenguaje en las prácticas de representación cultural, cabría plantearse hasta qué punto los análisis culturales podrían beneficiarse de perspectivas de análisis lingüístico que se aproximen al estudio del lenguaje en sus contextos de uso concreto. Tal es el caso de la pragmática, entendida como “estudio del significado contextual” (Yule, 1996: 3)1.

Para arrojar luz sobre la instrumentalidad de la pragmática para con los estudios culturales en general y los análisis de cultura popular en particular, nos acercamos en este trabajo a un área de la pragmática como es la teoría de las implicaturas convencionales. En concreto, esbozamos aquí un estudio sobre implicaturas convencionales en la nueva generación de revistas para hombres británicas con el que intentamos ilustrar de qué modo la ideología sobre lo masculino subyacente en el uso del lenguaje de estas revistas se articula en implicaturas convencionales concretas.


2 PRAGMÁTICA Y ESTUDIOS CULTURALES: TAN CERCA, TAN LEJOS

Dentro de la ciencia lingüística, entendida como “estudio científico de las lenguas como manifestación del lenguaje” (Alonso Cortés, 1992: 339), la pragmática se ocupa del “estudio de cualquier aspecto discursivo, comunicativo o social del lenguaje, es decir, lo que se llama LENGUAJE EN USO y también lenguaje usado” (Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997: 445). De otro lado, “los estudios culturales se ocupan del análisis de las formas y actividades culturales en el contexto de las relaciones de poder que condicionan su producción, distribución, despliegue y, por supuesto, sus efectos” (Bennett, 1998: 60). En palabras de Barker, “hoy en día, gran parte del trabajo de los estudios culturales se centra en la cuestión de la construcción social de la realidad, y, en concreto, en cuestiones de ‘identidad’ y ‘diferencia’” (2004: 43).

Según ponen de manifiesto diversos teóricos y activistas de los estudios culturales (Grossberg, 1997; Barker y Galasinski, 2001; Barker, 2002), hasta la fecha no ha habido apenas intentos de desvelar la relación entre los estudios culturales y todo estudio del lenguaje en uso —o lo que es lo mismo, a nivel pragmático-discursivo—, interés este que resulta fundamental para la pragmática como disciplina. En efecto, la noción de lenguaje es primordial para toda teorización de la cultura desde los estudios culturales, pues “primordialmente, la cultura tiene que ver con la producción e intercambio de significados —el ‘dar y recibir significado’— entre los miembros de una sociedad o grupo” (Hall, 1997: 2) y, según añade Stuart Hall, “el lenguaje es el medio privilegiado mediante el cual ‘damos sentido’ a las cosas; mediante el cual se producen e intercambian los significados” (1997: 1).

A pesar de esta importancia incontestable del lenguaje para los estudios culturales, según apuntan Barker y Galasinski, “los estudios culturales no han sido capaces de demostrar de manera precisa cómo se lleva a cabo la construcción discursiva de las formas culturales en la realidad cotidiana” (2001: 27). De ahí que, aunque no se haga alusión a la pragmática en particular, activistas de los estudios culturales como el propio Barker recomienden aprender de los enfoques de la lingüística textual y discursiva para desentrañar la contribución de las prácticas de utilización del lenguaje en la construcción de lo social —y lo cultural—: “desplegando las herramientas del análisis microlingüístico para demostrar de qué manera se lleva a cabo la ‘construcción de lo social’ en el curso de la interacción y del habla cotidiana” (2002: 44).


2.1 El caso de las implicaturas convencionales

El concepto pragmático de implicatura puede resultar especialmente pertinente para explorar la instrumentalidad de la pragmática para con los estudios culturales en general y los estudios de cultural popular en particular, pues su significado “está completamente ligado al CONTEXTO y a los conocimientos e información que el emisor del enunciado asume que posee el receptor del mismo” (Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997: 296). Generalmente llamadas también implicaciones conversaciones —pues se presentan con mucha frecuencia, si bien no exclusivamente, en el discurso conversacional—, “la implicatura, utilizando los términos de Grice, es una proposición implicada por la enunciación, es decir, el enunciado y el contexto” (Ibid.)2 . Dado que están ligadas al contexto y a los sistemas de valores que el emisor presupone al receptor en un determinado contexto, su valor resultará clave para desentrañar los sistemas de valores que subyacen en el contexto cultural donde se produce la interacción comunicativa entre emisor y receptor. Su valor para el estudio de lo cultural resultaría indudable, pues, según subraya Grossberg, “una práctica cultural es un lugar complejo y conflictivo que no se puede separar del contexto de su articulación puesto que no tiene existencia fuera de ese contexto” (1994: 8).

La noción de implicatura resulta hoy crucial dentro de los estudios de pragmática (cf. Levinson, 1983: 97-166; Yule, 1996: 35-46; Thomas, 1995: 55-86; Stilvell Peccei, 1999: 25-41; Huang, 2007: 23-63). Ahora bien, hay que hacer una clara distinción entre las implicaturas conversaciones propiamente dichas —a las que, tal y como dejan claro Alcáraz Varó y Martínez Linares (1997: 296) más arriba, normalmente se alude cuando se emplea el término implicatura— y las implicaturas convencionales, objeto del presente estudio. Dejando de lado la teoría de las implicaturas conversaciones, que derivan del principio de cooperación en la conversación y los incumplimientos de las máximas que lo rigen, las implicaturas convencionales “son aquellas que derivan directamente de los significados de las palabras” (Escandell, 2006: 82). En palabras de Yule, entenderemos la implicatura convencional como “un significado adicional no implícito asociado con el uso de determinada palabra, v.g. ‘A pero B’ implica un contraste entre A y B, de modo que ‘contraste’ es una implicatura convencional de ‘pero’” (1996: 128). Aunque convenimos con Escandell (Ibid.) en que los factores contextuales o situaciones no son tan importantes para las implicaturas convencionales como para las conversacionales, no cabe duda de que nos hallaríamos, en el caso de las primeras, ante un ejemplo clarísimo de cómo se puede comunicar más que lo que se dice (Yule, 1996: 46). En todo caso, los participantes en la comunicación necesitarían de factores contextuales para desentrañar significados no explícitos en los enunciados. Citando el ejemplo que Yule (Ibid., adaptado) aporta sobre este particular, dados los siguientes enunciados:

       a. Ayer, Mary estaba contenta y lista para trabajar

       b. Se puso la ropa y se fue de casa,

en (a) la conjunción y conlleva la implicatura adición o suma (“además de”); mientras que en (b) la implicatura es que se fue de casa “después de” ponerse la ropa.


3 UN ANÁLISIS DE CASO

Procedemos a examinar la función de las implicaturas convencionales en la representación de la masculinidad en las revistas para hombres británicas, analizando, para ello, algunos ejemplos de esta variedad de “inferencias contextuales” (Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997: 301) en las columnas de consulta que, de manera recurrente, aparecen en estas publicaciones, y donde los lectores plantean diversos conflictos y problemas asociados a su modo de vida, y los asesores les proporcionan el correspondiente consejo 3.

Algunas de las implicaturas convencionales que se actualizan en el texto arrojan luz sobre el papel que los hombres que escriben a estos consultorios otorgan a su sexualidad y a su relación con las mujeres. Así, en (1) la conjunción but (“pero”) implica convencionalmente una idea de oposición o contraste entre el hecho de que un hombre como el lector haya conocido a la mujer de sus sueños y el tener que evitar todo contacto sexual con la misma. Subyace aquí el conflicto que a muchos hombres supone, según los presupuestos de las ideologías patriarcales tradicionales, el triunfo sexual como característico de la hombría:

(1) I’ve met the girl of my dreams but I keep putting off suggesting sex as I’m worried about coming too quickly? [“He conocido a la chica de mis sueños pero no hago más que posponer cualquier sugerencia de hacer sexo porque estoy preocupado por correrme demasiado deprisa”] (Maxim, noviembre 1999, p. 224)4.

En efecto, en el ejemplo (2), el uso del adverbio even (“incluso” en enunciados afirmativos y “ni siquiera” en negativos) hará que los lectores extraigan la implicatura convencional de que no merece la pena preocuparse por las mujeres si ello no lleva aparejado la obtención de un cierto beneficio económico para los hombres; de otro modo, éstas no se han de considerar más que meros objetos de consumo sexual de los varones. Esta implicatura incide en la supervivencia de constructos ideológicos machistas y sexistas en esquemas mentales todavía válidos hoy para algunos hombres:

(2) (You know, in a few years you’ll look back on this and think, “All that fuss over a pair of tits that aren’t even attached to an offshore bank account and a bag of drugs [“Sabes, dentro de unos años mirarás atrás y pensarás: ‘Y tanto comerme la cabeza por un par de tetas que ni siquiera van unidas a una cuenta bancaria en el extranjero y una maleta de drogas”] (Sky Magazine, septiembre 1999, p. 162).

Precisamente en el campo de las relaciones de pareja, las implicaturas convencionales dan cuenta, con frecuencia, de la inseguridad y el temor a asumir el rol de padre para algunos hombres ante las presiones de sus parejas. Así, en el ejemplo (3), el lector no osa ni a solicitar asesoramiento mediante la forma canónica en este género, esto es, una pregunta o solicitud de información formulada de manera directa o indirecta. Antes al contrario, la presentación del estado de cosas que le inquieta, y la confesión de la turbación que esta posibilidad le produce, permiten inferir su necesidad de consejo para superar esta angustia, tanto más cuanto que but (“pero”) conlleva una idea de oposición o contrariedad entre la asunción de la paternidad como siguiente paso en la relación de pareja de este hombre y su temor al respecto:

(3) My girlfriend keeps dropping very unsubtle hints about her friends having babies, and keeps stopping to look in Mothercare when we go out shopping together. Part of me knows that this is the next step in our relationship, but I’m terrified [“Mi novia no hace más que lanzar indirectas muy sutiles sobre cómo sus amigas están teniendo hijos, y no hace más que pararse a mirar en Premamá cuando vamos de compras juntos. Parte de mí sabe que ése es el siguiente paso en nuestra relación, pero estoy aterrado”] (Later, septiembre 1999, p. 26).

No en vano, en el ejemplo (4) —correspondiente a la respuesta del asesor a propósito de la pregunta de (3)—, el empleo de not … yet (“todavía … no”) conlleva la implicatura convencional de que habrá un momento futuro en que el lector se sienta preparado para ser padre, lo cual construye a los hombres —y, por ende, sus relaciones de pareja— como más o menos maduros según su compromiso con la paternidad:

(4) Fathering a child can be seen as one of the most definitive acts which signals a man’s maturity. A lot of men panic, thinking “I’m not ready yet”, in a vain attempt to stop growing up [“La paternidad puede verse como uno de los actos que indican de manera más definitive la madurez de un hombre. Muchos hombres se aterran, pensando: ‘Todavía no estoy preparado’, en un vano intento de dejar de crecer”] (Later, septiembre 1999, p. 26).

Las dificultades de muchos hombres para entender los puntos de vista de sus esposas o novias dejan traslucir, a través de las implicaturas correspondientes, la pervivencia de sesgos machistas en la sociedad actual y las dificultades de muchos hombres para desprenderse de ellos. En el ejemplo (5), sobre las discusiones del lector con su novia, el empleo de la conjunción and (“y”) activa una implicatura convencional que da idea del orden cronológico de las acciones: después de trabajar, el hombre quiere sentarse y relajarse viendo la televisión. De aquí se infiere que, al trabajar, este hombre merece controlar aspectos de la vida de pareja como éste sin negociarlo con su novia:

(5) Over the last few months we’ve been having huge arguments, usually started by her complaining that I always control what we watch on TV. I work hard and want to just sit and relax [“Durante los últimos meses venimos teniendo grandes discusiones, que normalmente empiezan por sus quejas de que yo siempre controlo lo que vemos en la tele. Trabajo duro y sólo quiero sentarme y relajarme”] (Later, septiembre 1999, p. 27).

De hecho, más que la idea de adición, and (“y”) proyecta a veces otros sentidos mediante las implicaturas convencionales correspondientes. En el ejemplo (6), and activa una implicatura convencional con matiz resultativo o consecutivo. Véase, si no, la respuesta del asesor sobre los criterios que debe cumplir todo hombre que lleve abiertas las camisas sin botones:

(6) Obviously, the wearer needs to be sleek, slim and sexy for the effect to work and I think you should be grateful that your girlfriend thinks you fulfil these criteria [“Evidentemente, el hombre que lleve [las camisas sin botones abiertas] tiene que ser elegante, delgado y sexy para que funcione el efecto, y creo que deberías de estar agradecido de que tu novia piense que tú comples con estos criterios”] (Maxim, noviembre 1999, p. 224).

Para terminar, incidiremos en que el empleo de but (“pero”) desencadena, tal y como hemos visto en (1), implicaturas convencionales de oposición o contraste, lo cual resulta especialmente significativo —desde un punto de vista ideológico— de la preocupación de los hombres por su imagen. En el ejemplo (7), el lector construye así como una contrariedad el hecho de que sus amigos parezcan más jóvenes que él a pesar de tener su misma edad. Ello evidencia el culto al cuerpo y la presión por mantener un aspecto juvenil entre los hombres de hoy en día:

(7) My mates are the same age but could easily pass for younger, whereas my face has become saggy and tired-looking. My boss keeps teasing me and people quite often think I’m well into my thirties [“Mis amigos tienen mi misma edad pero fácilmente podrían pasar por más jóvenes que yo mientras que mi cara se ha puesto fofa y con aspecto cansado. Mi jefe no hace más que chincharme y la gente suele pensar que estoy bien entrado en los treinta”] (FHM, septiembre 1999, p. 304).

5 COMENTARIO Y REFLEXIONES FINALES

Las implicaturas convencionales analizadas dejan traslucir los conflictos de los lectores sobre aspectos de su modo de vida ligados, entre otras cosas, a la relación que guardan con sus esposas o mujeres, la negociación de las relaciones de poder entre unos y otras, el papel de la paternidad en la vida de pareja, y la preocupación por el aspecto físico. En efecto, las implicaturas convencionales examinadas evidencian la tensión en muchos varones —cosa que precisamente genera las consultas— entre sistemas de valores patriarcales —en ocasiones puramente machistas y sexistas— de los que les resulta difícil desprenderse, y la necesidad de adoptar patrones más igualitarios en las relaciones entre géneros asumiendo nuevos valores asociados a la llamada “neomasculinidad” (v.g. la importancia de la imagen, el compromiso decidido con la paternidad, el trato más igualitario a las mujeres, etc.). Esta imagen de lo masculino puede verse como uno de los discursos sobre la masculinidad que han tomado cuerpo en la sociedad británica contemporánea en vehículos de la cultura popular como la televisión, el cine, la publicidad y, por supuesto, las revistas específicamente destinadas al público masculino (Benwell, 2003)5.

Asumiendo —desde la perspectiva postestructuralista dominante en la teoría cultural contemporánea (cf. Lewis, 2002)— que los discursos posicionan a los individuos como sujetos sociales —toda vez que los individuos son llamados a negociar su identidad con las posiciones que crean los discursos de los que entran a formar parte en virtud de su actividad social (Barker 2002: 39, Barker 2004: 194)—, podrá entenderse el acto de lectura de los consultorios en revistas para hombres como un proceso de negociación de la identidad personal con los sistemas de valores y la ideología sobre lo masculino que, desde un vehículo de la cultura popular británica como éste, se está proyectando. Factores pragmáticos como las implicaturas convencionales —que se activan en la interacción comunicativa que se produce en el acto de lectura— nos ayudan a desvelar de qué modo la utilización del lenguaje —por ejemplo, al leer revistas para hombres como las aquí analizadas— permite entender de qué modo los individuos tienen acceso a sistemas de valores propios de contextos culturales dados y los hacen suyos.

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NOTAS AL PIE

1A lo largo del trabajo, traducimos todas las citas de obras en inglés.
2Véase, a modo de ejemplo, este diálogo entre marido y esposa que Alcaraz Varó y Martínez Linares emplean: “Marido: ‘Los lunes el periódico viene muy flojo’. Esposa: ‘Entonces no lo compramos’. Marido: ‘¿Por qué no?’ Esposa: ‘¡Ah! Creía que querías decir que no deberíamos comprarlo’. La ‘implicatura’ está formada por una proposición no expresa inferida del contexto” (1997: 296).
3La muestra textual analizada incluye las columnas de consulta de las revistas GQ, ZM, Men’s Health, FHM, Maxim y Later publicadas entre junio y noviembre de 1999.
4Junto con los originales en inglés, incorporamos una traducción al castellano de los fragmentos.
5En la teoría cultural contemporánea prevalece hoy, por herencia postestructuralista, una idea de discurso que alude a “sistemas ‘regulados’ de significados y representaciones” (Lewis, 2002: 25), sistemas regulados “para hablar sobre un tema por medio de los cuales los objetos y las prácticas adquieren significado” (Barker, 2004: 54).

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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BENNETT, T. (1998). Culture: a Reformer’s Science. Londres: Sage.
BENWELL, B. (ed.) (2003). Masculinity and Men’s Lifestyle Magazines. Oxford: Blackwell.
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LEVINSON, S. C. (1983). Pragmatics. Cambridge: Cambridge University Press.
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STILWELL PECCEI, J. (1999). Pragmatics. Londres/Nueva York: Routledge.
THOMAS, J. (1995). Meaning in Interaction. Harlow: Longman.
YULE, G. (1996). Pragmatics. Oxford: Oxford University Press.

Title: Bridging the gap between Pragmatics and Cultural Studies: an introduction on the ideological dimensions of conventional implicatures.

Contacto: Eduardo.Gregorio@uclm.es



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