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Beara – Breifne – Compostela : derrota, huida y exilio de la nobleza de Munster.

Adrian Ó h-Éaluithe
(University College of Cork, Ireland)

RESUMEN:

Ya en el año 1602 el antiguo sistema de clanes gaélico había sido superado. La coalición irlandesa y española había sido destruida por las tropas de Elizabeth I y las fuerzas inglesas habían avanzado hacia el Oeste, hacia el territorio de Donal Cam O Sullivan Beare. Forzados a abandonar sus fortalezas en Dursey y Dunboy, O Sullivan abandonó su territorio junto con otros cuatrocientos hombres y seiscientos seguidores entre mozos, sirvientes, mujeres y niños. Esperó recibir asilo con su aliado O Rourke en el Castillo de Leitrim, a unos trescientos kilómetros hacia en Norte. A pesar de que la historia de la marcha de O Sullivan es parte de la épica de Irlanda, poco se conoce acerca de su vida en el exilio en España y su relación en torno a la fundación del Colegio de los Irlandeses en Santiago de Compostela. Mientras O Sullivan era recibido y respaldado en España gracias a su lealtad a las fuerzas católicas en el conflicto internacional entre el Catolicismo y Protestantismo, o la generosidad de Felipe III, la preocupación de los ingleses se centraba en su presencia en España, donde eventualmente fallecerá asesinado a manos de un agente doble en Madrid el 16 de julio de 1618. Este artículo examina los últimos años de la vida de O Sullivan en la península ibérica.

Palabras clave: O Sullivan, Beara, Colegio de los Irlandeses, Santiago.


ABSTRACT:

By 1602 the old Gaelic Clan order in Ireland was being overturned. The Irish and Spanish coalition had been destroyed by the Forces of Elizabeth I and the English forces advanced westwards towards the territory of Donal Cam O Sullivan Beare. Forced to abandon his strongholds at Dursey and Dunboy, O Sullivan fled his territory together with four hundred fighting men and six hundred camp followers including porters, servants, women and children. He hoped to find refuge with his ally O Rourke at Leitrim castle over three hundred kilometres to the north. Though the story of O Sullivan's march is one of the epics of Irish history, little is known of his life as an exile in Spain and his involvment in the founding of the Irish College at Santiago de Compostela. While O Sullivan was welcomed and supported in Spain because of his loyalty to the Catholic forces in the international conflict between Catholicism and Protestantism, and was looked after generously by Philip III, the English were worried by his presence in Spain and he was eventually killed by a double agent in Madrid on the 16th of July 1618. This paper examines the latter years of O Sullivan's life on the Iberian peninsula.

Keywords: O Sullivan, Beara, Irish School, Santiago


El Camino Beara-Breifne es una iniciativa del Consejo de Patromonio cultural irlandés, The Heritage Council; el órgano nacional de turismo, Fáilte Ireland; así como ciertos consejos comarcales y asociaciones de vecinos. Tiene como finalidad la investigación de la marcha de Donal Cam O Sullivan Beare desde el oeste de Cork hacia Breifne, Condado de Leitrim. Una parte del camino pasa por la granja de mis padres en Ballingeary (oeste de Cork), lo que la integra en el camino por su situación en el Slí Mhuscraí Gaeltacht (el camino Muskerry Gaeltacht). Aún siendo la historia de la marcha de O Sullivan una de las epopeyas más conocidas de la historia irlandesa, sobre todo en su Cork natal, poco se sabe de su vida en el exilio en España y de su participación en la fundación del Colegio Irlandés en Santiago de Compostela. Ya que actualmente resido en Santiago, pensé que podría ser interesante volver sobre los pasos de O Sullivan e investigar su participación en dicho colegio.

En Irlanda el siglo XVII marcaría el final de la historia de la jerarquía de clanes gaélicos en el país. La Guerra de los Nueve Años (1594-1603) se libró entre las fuerzas inglesas isabelinas y las gaélicas de los Chieftains irlandeses, liderados por Hugh Ó Neill de Tír Eoghain y Hugh Roe Ó Donnell de Tír Chonaill. La rebelión estuvo a punto de desmoronarse en el sur del país tras el fracaso de las fuerzas irlandesas y españolas en la batalla de Kinsale en 1601, y la nobleza se vio obligada a dispersarse. El Castillo de Dunboy representaba el último bastión rebelde en el sur, cerca del pueblo de Castletownbere, en la península de Beara. Era la sede del líder de un clan gaélico, Donal O Sullivan Beare, (Chief de Dunboy). El 18 de junio de 1602, tras once días de asedio, un ejército de 5.000 soldados isabelinos liderados por George Carew, gobernador de Munster (Lord President), puso fin a la resistencia en la que vino a ser una de las últimas batallas del conflicto. Después de la caída de Dunboy, O Sullivan dirigió una campaña de guerra de guerrillas en el oeste de Cork hasta que, acosado por el hambre y en condiciones muy desfavorables, abandonó Glengarriff (Condado de Cork) con mil seguidores, huyendo hacia el castillo de su aliado O Rourke en Leitrim, viajando a través de los ásperos paisajes invernales de los condados de Cork, Limerick, Tipperary, Galway y Roscommon. Tras medio mes de marcha, y numerosas escaramuzas y ataques a lo largo del camino, O Sullivan y apenas 50 supervivientes alcanzaron el asilo provisional del castillo de O Rourke en Breifne, Condado de Leitrim. Una vez allí, O Sullivan trató de aliarse con los jefes gaélicos del norte para luchar contra los ingleses. Sin embargo sus esfuerzos fueron en vano, ya que el Conde de Tyrone (O Neill) pidió la paz, siendo éste más tarde traicionado por los ingleses y forzado al exilio en España en 1607, en lo que se dio a conocer como El Duelo de los Condes (The Flight of the Earls). O Sullivan, en lugar de pactar con los ingleses, eligió la seguridad del exilio en España1.


¿Qué atraía a los exiliados irlandeses a España y en particular a Galicia? O Connor, en su obra Elizabethan Ireland, Native and English, mantiene que:

los lazos de una ascendencia común, el sentimiento de amistad debido a siglos de comercio, la unión resultante de peregrinaciones irlandesas a las reliquias del Apóstol Santiago en Compostela y la posición geográfica de los dos países fortalecieron un sentimiento entre los irlandeses desafectos de que los españoles eran sus aliados naturales contra un enemigo poderoso y común. O Connor, (1906: 142).

Las invasiones moras casi no habían afectado a Galicia, por lo que su pasado celta, común con Irlanda, pudo haberla convertido en lo más parecido a un hogar para los exiliados, que lo habían perdido todo en su tierra. El más importante de todos los exiliados que llegaron a Galicia fue Donal Cam O Sullivan Beare, que apareció seguido de un gran número de adeptos.2 En 1604, tras viajar por tierra cruzando Francia y el norte de España, O Sullivan alcanza finalmente Galicia, donde es recibido por su gobernador, el Conde de Caracena.

Aunque los irlandeses en España jugaron un papel activo en decidir de su propio destino, y a pesar de que algunos puedan haber idealizado la historia de los irlandeses en este país, su experiencia e intentos de integración no fueron tan fáciles. Parte de la nobleza española estuvo incluso celosa del tratamiento especial que estos recién llegados habían obtenido. Sin embargo, también se debe reconocer que, en Galicia, los irlandeses pudieron haberse aprovechado del mito milesiano para obtener de Felipe III una actitud positiva hacia ellos. De hecho, el clan de O Sullivan afirmaba ser descendiente de los mitológicos seguidores de Milesio, los primeros colonizadores celtas de Irlanda, que habían emigrado desde Galicia y conquistado a los antiguos pobladores: Firbolg y Tuatha De Danann. La respuesta de Madrid fue aparentemente positiva, por lo que fueron recibidos con los brazos abiertos en la Península Ibérica, con la creación de colegios irlandeses y la concesión de títulos y propiedades.

Los irlandeses emigrados creyeron estar en España bajo un exilio temporal, esperando poder reagruparse en la península ibérica y dirigirse a Irlanda con ayuda española para retomar sus títulos y propiedades. En mi opinión, los españoles en cambio nunca contemplaron esta posibilidad. Aunque algunos hayan idealizado las relaciones galaico-irlandesas durante siglos, la realidad es que en el siglo XVII la catastrófica y trágica historia de Irlanda se trasladó a España, siendo de particular interés la huida de la nobleza de Munster a Galicia. A mi parecer, debido a su historia común de alianzas comerciales y militares durante las guerras católico-protestantes, España se sentía en deuda con los emigrados, al igual que sospecho que a ojos de los españoles la causa irlandesa se perdió con la catastrófica derrota en la batalla de Kinsale. De hecho, posteriormente, y con el fin de obtener la compasión de la Corona Española, muchos irlandeses en la Península Ibérica sostenían haber ayudado a Juan de Águila en Kinsale. Hacia finales del siglo XVII toda probabilidad de regreso a Irlanda con ayuda militar española se había desvanecido, por lo que los emigrados se vieron en la necesidad de integrarse en la sociedad española. Muchos recibieron apoyo financiero, e incluso títulos y honores de la Corona Española, en un posible intento de acallar los ánimos disidentes de los irlandeses en un tiempo de negociaciones entre Felipe III y Jacobo I de Inglaterra. De hecho, al propio Donal Cam se le concedió el título de Caballero de la Orden Militar de Santiago, al tiempo que Felipe III reconoció oficialmente su permanencia como líder del clan de O Sullivan y como Conde de Bearhaven.

Sin embargo, el afán patriótico de la nobleza gaélica no menguó en la Península Ibérica. Tomaron conciencia de que la reconquista de su tierra natal sería una larga y prolongada lucha, por lo que sus hijos deberían de ser educados en las viejas tradiciones gaélicas de modo que pudieran sucederles en la lucha. La joven nobleza también debería de ser educada en la ciencia y en las artes como parte de una educación católica, aunque conservando el sentido de lo gaélico. A ojos de Donal Cam los futuros herederos del patrimonio gaélico estarían probablemente destinados al servicio militar, mientras que otros vieron el Colegio Irlandés como un medio de protección del catolicismo en Irlanda, y como un resurgimiento de la edad de oro del cristianismo celta. Considero que Felipe III también lo entendía así.

El Colegio Irlandés fue fundado en 1605 en Rúa das Hortas, Santiago de Compostela, bajo la supervisión del sacerdote irlandés Eugene MacCarthy, que había acompañado a O Sullivan en su huida desde Irlanda.3 MacCarthy fue elegido primer rector del Colegio probablemente para conservar la lengua y tradiciones irlandesas entre los primeros estudiantes del Colegio, siendo todos ellos miembros o personas relacionadas con el clan O Sullivan. Tal y como Patricia O Connell describe en su obra The Irish College at Santiago de Compostela 1605-1769:

Considerando las seculares y antiguas conexiones entre los reinos celtas de Galicia e Irlanda, no deja de ser significativo que al comenzar el siglo XVII, cuando la civilización gaélica estuvo a punto de desmoronarse, Galicia y sobre todo Santiago de Compostela proporcionasen asilo, cobijo y apoyo a numerosos refugiados irlandeses, así como un centro para la conservación y la promoción educativa y cultural para sus compatriotas – el Colegio Irlandés de Santiago. O Connell, (2006: 28)

Al principio, el Colegio Irlandés educaba únicamente a los hijos y parientes de los nobles de la península de Beara, y los estudiantes eran libres de elegir cualquier profesión que desearan, por lo que no estaban destinados exclusivamente al clero. Sin embargo, una controversia posterior surge entre O Sullivan y los jesuitas irlandeses establecidos en la zona por aquel entonces. La disputa era si convertir o no el Colegio Irlandés en un seminario (como era el caso de los demás colegios en la península en aquel momento) donde educar a los estudiantes en el mundo del sacerdocio y de la Misión Irlandesa, por lo que los alumnos estarían destinados a regresar a Irlanda como sacerdotes para conservar y extender el catolicismo por todo el país. Mientras tanto, los emigrados creían que el Colegio había sido fundado exclusivamente como un regalo de Felipe III, funcionando únicamente para la educación de los hijos y parientes de los irlandeses perseguidos, desterrados, ejecutados o encarcelados por las fuerzas isabelinas. Lo contemplaban como la última esperanza de la salvación de la jerarquía de clanes gaélica y su reivindicación territorial. O Sullivan fue apoyado por el Padre Eugene MacCarthy y los estudiantes del Colegio, mientras que los jesuitas tenían el apoyo de Felipe III y otras figuras influyentes, como el Duque de Lerma (su valido), David Kearney (arzobispo de Cashel), y Patrick Sinnott (maestro de gramática en la Universidad de Santiago).

Aunque la disputa continuó durante años, en 1613 la Orden Jesuita asumió oficialmente el control del Colegio, lo que provocó la expulsión de los primeros doce estudiantes del centro dado su rechazo a firmar un juramento que era obligatorio en otros colegios irlandeses dirigidos por jesuitas. Los doce estudiantes o estaban relacionados o eran seguidores de Donal O Sullivan, habiendo hecho algunos el viaje épico de Beara a Breifne con él. Sus nombres y la mayor parte de sus edades aparecen en la correspondencia entre O Sullivan y Patrick Sinnott, documentos conservados hoy en día en la biblioteca Russell en el Colegio de San Patricio, Maynooth:

Carlos Carty (22)
Florencio Carty (20)
Cornelio Driscol (15)
Dermetrio Driscol ( 20)
Dionisio Driscol
Felipe Holland (21)
Buecio O Sullivan (18)
Daniel O Suleban (20)
Diego O Sulyban
Felipe O Suliban (23)4
Richardo Sinnott (25)5
Edward Sweetman (24)

Pero, ¿por qué el líder irlandés estaba tan en contra de que los jesuitas dirigieran el Colegio, sobre todo considerando su prestigio como educadores a ojos de la Corona Española, y dado que representaban la “vanguardia de las fuerzas alzadas contra los luteranos.” O Connell, (2006: 130) ? La monarquía española pudo haber subestimado o pasado por alto la importancia de que los jesuitas asumieran el poder, ya que esto simbolizó para O Sullivan y sus seguidores un punto de inflexión en la historia de los irlandeses en España. La Orden Jesuita generaba sospechas entre la nobleza irlandesa, que creía que ésta estaba intentando desbaratar el orden gaélico tradicional, y lo que aún era más, hasta cierto punto la creía leal a la corona inglesa. Esta idea se veía reforzada por el hecho de que muchos de los jesuitas irlandeses, aunque pertenecientes a la fe católica, provenían del Pale6 o de las ciudades inglesas de Munster y del sur de Leinster, por lo que tenían un conocimiento de la lengua irlandesa y de las viejas tradiciones gaélicas escaso o nulo. A pesar de ello, el control del Colegio por parte de los jesuitas iba a tener un impacto positivo en Irlanda, ya que derivó en un flujo continuo de clérigos que durante los años de las Leyes Penales7 regresaron a Irlanda manteniendo viva la fe católica. Los clérigos recién ordenados volvían a Irlanda ocultando su identidad y llevando una doble vida, celebrando misas clandestinas en piedras de misa8 o dondequiera que pudieran hacerlo con cierta seguridad.

Sin embargo, el Colegio desalentaba a los estudiantes en el uso del irlandés, lo que era percibido por O Sullivan como un gran daño para la lengua, si bien es cierto que el inglés era por aquel entonces la lengua predominante en la mayor parte de ciudades y pueblos de Irlanda. Por tanto, el siglo XVII no sólo anunció el fin del viejo orden de clanes gaélico, sino también del uso extendido de la lengua irlandesa en la sociedad. Esto probablemente ayudó a enfurecer más a O Sullivan y a sus seguidores, que durante la batalla de Kinsale habían tratado de librar por fin a Irlanda de los últimos vestigios del dominio e influencia ingleses, para ser ahora traicionados en el exilio por las prácticas de la Orden Jesuita.

La correspondencia entre Donal O Sullivan y Patrick Sinnott, maestro de Gramática de la Universidad de Santiago, es una muestra evidente de la amarga pugna. Actualmente, el Colegio de San Patricio, Maynooth, es el depositario de dos documentos de particular interés relacionados con dicha polémica, que son reproducidos en un artículo de Patricia O Connell; The Irish College at Santiago de Compostela 1605-1769.9 El primero es un informe sobre el Colegio Irlandés y sus estudiantes, escrito por Patrick Sinnott y firmado el 28 de diciembre de 1612, en el que aboga por que los jesuitas se hagan con el control del Colegio (o Seminario como él lo llama), basándose en lo que él reivindica como la degeneración del centro debido a varios factores.

Sinnott comienza afirmando que el Colegio, al que él se refiere como Seminario, había perdido su propósito, ya que desde su fundación tan sólo dos estudiantes se habían convertido al sacerdocio, mientras que la mayor parte de los mismos se habían marchado a la guerra o seguido otras ocupaciones que él creía contradecían los objetivos del centro. Continúa criticando al por entonces rector, Eugene MacCarthy, atribuyendo estos hechos a su supervisión y educación de los alumnos, además de afirmar que los estudiantes carecen de orden, rigor y disciplina. Esto, afirma Sinnott, los lleva a no profesar ningún respeto hacia las autoridades o hacia el rector. Se consideraba a los jesuitas los grandes educadores del momento, y Sinnott, miembro de la orden, también critica el funcionamiento del plan de estudios, alegando que el currículo está desordenado y sin tiempo asignado para la discusión de las clases del día y otras cuestiones10. Sinnott sostiene que esto lleva a los estudiantes a malgastar su tiempo en actividades tales como tocar la guitarra o la esgrima, en las cuales resultan ser brillantes. El Colegio también sufre de una importante falta de práctica del ejercicio espiritual y de la oración, siendo éstas actividades voluntarias. Resulta interesante apuntar que Sinnott también habla de su hermano, estudiante en el Colegio, declarando que él también está insatisfecho con la organización del centro en general.11

El otro documento de interés acerca de esta prolongada controversia es una carta de Donal Cam O Sullivan al Almirante Diego Brochero y Anaya (Protector de los Irlandeses), en la que da razón del Colegio Irlandés en Santiago de Compostela. La carta no está datada, pero fue escrita en algún momento entre 1610 y 1613.12 En la misiva O Sullivan rechaza las acusaciones de Sinnott de que pocos alumnos dejaban el Colegio como sacerdotes, y va más allá enumerando una lista de los que sí lo habían hecho. Según el criterio de O Sullivan, los argumentos de Sinnott carecían de fundamento, ya que consideraba que el Colegio había sido establecido para funcionar como centro tanto clerical como estudiantil, y expresamente construido para los hijos de la nobleza irlandesa exiliada o asesinada, como reconocimiento de la alianza entre los españoles y los jefes gaélicos. De todos modos, O Sullivan acepta la aseveración de Sinnott en relación a una falta de orden o constitución concretas en el Colegio, pero sostiene que esto no constituye ningún dato determinante, y prueba de ello es el amplio número de eruditos, leales a Su Majestad de España, que se graduaron en el centro. Concluye declarando que los estudiantes del Colegio son hijos de caballeros y señores que sirven a su Majestad de España y defienden la fe verdadera.

A pesar de las protestas de O Sullivan y la negativa por parte de los estudiantes a firmar el juramento jesuita, el Colegio fue oficialmente traspasado a la Orden Jesuita el 26 de abril de 1613, provocando la expulsión de los estudiantes a causa de su rechazo a firmar el juramento. El Colegio permaneció en manos de la Orden Jesuita hasta su expulsión de España en 1769, momento en el cual el colegio se fusionó con el Colegio Irlandés de Salamanca.

Los ingleses, siempre temerosos del retorno de O Sullivan a Beara con refuerzos, encargaron su asesinato en Madrid en 1618 a John Bathe, agente doble y amigo de O Sullivan.

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NOTAS AL PIE

1 Su sobrino Philip O' Sullivan ofrece una descripción más detallada en Compendium Historiae Catholicae Iberniae (1621). Véase también: Somerville-Large, Peter, From Bantry Bay to Leitrim, Londres, 1980.
2La lista de los que llegaron a Galicia con Donal Cam puede consultarse en: Kerney Walsh, Micheline, 'O Sullivan Beare in Spain: some unpublished documents', Archivium Hibernicum, xiv (1990), pp.46-63.
3El colegio se hallaba en un principio ubicado en una propiedad alquilada en Rúa das Hortas y posteriormente en otros sitios, hasta que en 1616 el entonces rector, el jesuita Richard Conway, alquiló el inmueble de Rúa Nova (44). La corona real, aún presente en la fachada del edificio, indicaba la protección regia al colegio y sus estudiantes.
4Este es Philip O' Sullivan, sobrino de Donal Cam y autor del Compendium Historiae Catholicae Iberniae (1621).
5Hermano de Patrick Sinnott, por entonces maestro de Gramática de la Universidad de Santiago.
6Zona de dominio inglés durante la Edad Media, ubicada en torno a Dublín.
7Leyes para la supresión de los derechos de los católicos en favor de los protestantes y el dominio británico.
8 En irlandés Carraig an Aifrinn. Las leyes penales habían prohibido la misa católica. Las piedras eran extraídas (ej.de ruinas de iglesias) y llevadas a zonas rurales donde se celebraban misas clandestinas.
9Archivium Hibernicum. Vol 50 (1996), pp. 19-28.
10Lo que en la actualidad se conoce como tutorías.
11Richardo Synote (Sinnott) fue uno de los doce estudiantes expulsados del Colegio por los jesuitas en 1613 por negarse a firmar el juramento prescrito en todos los colegios administrados por los jesuitas.
12Una transcripción parcial de este carta se puede encontrar en O Connell, Patricia; The Irish College, Santiago de Compostela: 1605-1767 [Archivicum Hibernicum. Vol.50 (1996), pp 19-28].

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

KERNEY WALSH, MICHELINE. (1990). “O Sullivan Beare in Spain: some unpublished documents”. Archivium Hibernicum XIV: 46-63.
O CONNELL, PATRICIA. (1996). “The Irish College at Santiago de Compostela 1605-1769”. Archivium Hibernicum Vol 50: 19-28.
O CONNELL, PATRICIA. (2006). The Irish College at Santiago de Compostela, 1605-1769. Dublin: Four Courts Press Ltd.
O CONNOR, G.B. (1906). Elizabethan Ireland, Native and English. Dublin: Sealy, Bryers and Walker.
SOMERVILLE-LARGE, PETER. (1980). From Bantry Bay to Leitrim. London: Victor Gollancz.


Title: Beara – Breifne – Compostela: defeat, retreat and exile of the Munster nobility.

Contacto: a.healaithe@gmail.com



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El camino de Beara a Breifne a su paso junto a la granja de la familia Healy en Gurtafludig, Ballingeary.

Foto : Adrian Ó h-Éaluithe














El edificio compostelano que albergaba el Colegio de Los Irlandeses (1616-1769).

Foto : Adrian Ó h-Éaluithe














La corona real, aún presente en la fachada del edificio, indicaba la protección regia al colegio y sus estudiantes.

Foto : Adrian Ó h-Éaluithe













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