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Fecha de recepción: 3 marzo 2009
Fecha de aceptación: 5 junio 2009
Fecha de publicación: 9 julio 2009
URL:http://oceanide.netne.net/articulos/art1-2.php
Oceánide número 1, ISSN 1989-6328

Evolución y desarrollo de la medicina medieval en occidente

     Pablo Pérez Méndez                     Juan José Varela Tembra
     (Universidad de Málaga)          (Instituto Teológico Compostelano)

RESUMEN:

El presente trabajo analiza la evolución y desarrollo de la medicina medieval en occidente desde una perspectiva histórica y diacrónica. En concreto nos centramos en los dos polos o ejes; el musulmán y el cristiano como base del nacimiento de la medicina moderna; síntesis de ambas tradiciones. Tras enmarcar su origen, delimitamos su área de influencia y su posterior interacción a raíz del establecimiento de la Escuela de Salerno. Seguidamente, perfilamos los aportes y contribuciones de ambas corrientes a otras ciencias como la química, la farmacia y la botánica. El surgimiento de los primeros hospitales y su posterior establecimiento generalizado en la atención de diversas plagas y epidemias nos sirve para culminar esta contribución que marca un punto de inflexión en la historia de la medicina.

Palabras clave: medicina árabe e islámica, medicina cristiana, medicina y cirugía, hospitales, Escuela de Salerno, Edad Media.


ABSTRACT:

This paper examines the evolution and development of medieval medicine in the West from a diachronic and historical perspective. In particular, we focus on two poles or axes, the Muslim and the Christian as a basis of the birth of modern medicine; as a synthesis of both traditions. After framing its origin, we define its area of influence and its subsequent interaction with the establishment of the School of Salerno. The next issue outlines the contributions of both lines and borrowings to other sciences such as chemistry, pharmacy and botany. The emergence of the first hospitals and their subsequent widespread establishment in order to provide attention to various plagues and ailments helps us to complete this contribution which marks a turning point in the history of medicine.

Keywords: Arab and Islamic medicine, Christian medicine, medicine and surgery, hospitals, Salerno School, Middle Ages.


1. Origen y estado de la medicina medieval

Al disminuir el prestigio del imperio romano por las disolutas costumbres de los poderosos y el descontento de una gran mayoría de súbditos que trabajaban en condiciones de esclavos de sus amos donde surgían epidemias en las que morían millares, el pueblo romano no pudo estar en óptimas condiciones para enfrentarse eficazmente a las invasiones de los bárbaros y evitar la destrucción de Roma.

La medicina cayo así fácilmente en manos de los charlatanes, astrólogos y aventureros que se aprovecharon de la penuria e ignorancia de gentes que habían perdido la confianza en los médicos al comprobar su impotencia para contener las epidemias. Se abrieron así las puertas de la superstición y los amplios horizontes del poder sobrenatural, refugio habitual de los que sufren grandes desventuras y de los que poseen gran fe.

En Bizancio los emperadores conservaban las mismas costumbres y refinamientos de Roma, exaltados por la fastuosidad de los epicúreos y la molicie de los griegos. Sus traducciones eran una mezcla de ley romana, religión cristiana, magia egipcia y cultura griega.

A principios del siglo VII e pueblo árabe se levantó en armas a la voz del profeta, Mahoma, predicando la religión del Islam y sometiendo sin reparos a los que no la aceptasen de buen agrado. El libro sagrado del Islam es el Corán, en el cual Mahoma recogió las revelaciones que había tenido. El Corán manifiesta que en la religión mahometana, la fuente de todas las cosas es Alá y al oponerse a la voluntad divina, el hombre es castigado con la enfermedad. Las enfermedades pueden también ser obras de los espíritus malignos, poseídos por demonios enfermos o por el efecto del mal de ojo.

El Corán prescribía estrictamente las reglas de higiene personal con el lavado frecuente del cuerpo (especialmente después de la excreción) y con vestidos limpios; permitía toda clase de alimentos menos la carne de cerdo.

Gracias a sus conquistas, el mundo árabe tenía a Bagdad como sede del califato de Oriente y a Córdoba como sede del califato de Occidente. Las artes y ciencias árabes florecieron entre los dos imperios que fueron Bagdad y Córdoba, elevando la cultura de las comunidades bárbaras y ciñendo a Europa con un delicado cinturón de arquitectura, fina artesanía y el saber médico heredado de Hipócrates y Galeno, recolectados y copiados de manuscritos griegos del idioma árabe.


2. La medicina cristiana y la medicina musulmana

En medicina medieval, por tanto, es necesario distinguir entre la medicina cristiana y la musulmana. La diferencia entre ambas radica en la distinta concepción de la naturaleza y de la intervención divina que tiene cada religión.

La medicina cristiana se encuentra realmente en un estado bastante poco desarrollada. La cirugía está en manos de los barberos y se basa en un aprendizaje empírico sin base teórica.

La medicina musulmana, en cambio, es una ciencia muy elaborada, fruto de una larga tradición científica que tiene su origen en los clásicos greco-latinos (Hipócrates y Galeno) y en la medicina oriental. Es una medicina poco agresiva que apuesta por la prevención antes que por la intervención. Se intenta que el cuerpo se recupere por sí mismo con la ayuda exclusiva de una dieta adecuada. Si ésta no es suficiente, se recurre a las recetas de sustancias medicinales siempre en función de la edad y el temperamento del enfermo. En último extremo, si nada de lo anterior funciona, se recurre a la cirugía, aunque de ésta se teoriza más que se practica.


3. La medicina islámica

La mayoría de la medicina islámica medieval se presenta como heredera de la literatura médica grecorromana. A ésta se le aplican en el mundo islámico variaciones, innovaciones e incluso correcciones. De forma similar, la medicina del Islam medieval influirá en la medicina europea de finales de la Edad Media, impactando así en la tradición médica occidental. Una de las características principales de la medicina islámica es su diversidad.

Los límites geográficos del medioevo islámico se establecen, en su parte occidental, en la Península Ibérica y el norte de África, y su parte oriental llega hasta la India occidental. Con fronteras tan lejanas entre sí, en un territorio tan extenso, resultaba inevitable que el ejercicio de la medicina fuese de gran diversidad y, permítase la expresión, colorido.

Los límites cronológicos son también impresionantes, pues se trata de un periodo de aproximadamente nueve siglos, desde mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo XVII.

En un ámbito tan extenso, las necesidades médicas en el Islam medieval serán cambiantes y poco uniformes. La salud de la comunidad islámica y la práctica médica dependían de factores tan variados como la ley del ayuno obligatorio, las normas de higiene, las condiciones climáticas de cada área geográfica, los largos viajes comerciales, el tráfico de esclavos, las heridas de guerra, las epidemias como la plaga, la frecuencia de afecciones -como las oculares-, la clase gobernante y su responsabilidad respecto a la atención médica de la población, la clase social del paciente, etc.


4. La medicina cristiana: los monasterios

Hasta mediados de la Alta Edad Media la medicina se ejerció principalmente en los monasterios. Se fundaron monasterios en Italia, España, Francia, Alemania e Irlanda. Hacia el inicio de la alta Edad Media cobraron importancia las escuelas catedralicias, como por ejemplo, la Escuela de Chartres.

El ejercicio de la medicina por parte de los monjes estaba circunscrito a su misión caritativa. En el siglo IX la biblioteca del Monasterio de San Galeno tenía seis obras de medicina y mil de teología. Los textos médicos, escritos en latín, eran en su mayoría fragmentos simplificados o resúmenes de las grandes obras griegas y tenían un marcado carácter práctico. Ya no se sabía griego. Galeno, conocido a través de comentaristas, era la autoridad indiscutida. Así, de sus obras se dedujo la tesis del pus laudabilis según la cual el pus era un producto natural que favorecía la curación de las heridas. Esta tesis hizo más difícil los progresos en el tratamiento de las heridas.


5. Medicina y cirugía

En la Edad Media se produjo claramente el divorcio entre medicina y cirugía. La separación se había insinuado en la medicina alejandrina. Después contribuyeron a ahondarla el hecho de que Galeno, llegado a Roma, abandona la práctica quirúrgica y dijera que la cirugía sólo era una forma de tratamiento. Así, el cirujano quedó subordinado al médico. Pero en la Edad Media actuaron factores decisivos de separación y degradación de la cirugía. Para el Cristianismo de entonces el cuerpo del hombre era una vil prisión del alma. El organismo humano no merecía mayor estudio. La doctrina islámica, que se hizo sentir después, era similar en este aspecto: el cuerpo de los muertos era sucio e impío y había que abstenerse de tocarlo y mancharse con su sangre. Por otra parte, la medicina medieval tuvo un marcado carácter especulativo, la teoría médica constituía lo sustantivo, la labor manual era desdeñada. Así, la práctica quirúrgica fue quedando en manos de los barberos. Por último, en 1163 se formuló el famoso edicto del Concilio de Tours con el que oficialmente se prohibía la práctica quirúrgica a los clérigos. La prohibición fue promulgada por el papa Inocencio III y se hizo vigente en 1215. El edicto estaba basado en el derecho canónico: la culpa de la muerte de un hombre anula para siempre el ejercicio sacerdotal. Pero en ese mismo siglo los cirujanos barberos empezaron a subir de status en Francia y más todavía, en el Renacimiento.

A este empobrecimiento de la medicina el cristianismo de entonces reintrodujo un elemento religioso: la enfermedad era el castigo a pecadores o la posesión por el demonio o la consecuencia de una brujería. De ahí, la oración y la penitencia para alejar el mal. También los germanos reintrodujeron elementos mágicos, que se transmitieron a la medicina popular. La medicina monástica se extendió oficialmente hasta el Concilio de Clermont de 1130, en que se prohibió a los monjes ejercer la medicina porque perturbaba la vida sacerdotal. La medicina dejó de enseñarse en los monasterios también por influencia de los árabes.

La medicina en las escuelas catedralicias y su enseñanza estuvo a cargo del clero secular. Se trataba en lo fundamental de la doctrina hipocrática con un fuerte carácter especulativo y elementos religiosos. Las especulaciones en torno a la orina y pulso del paciente eran parte de esa medicina.


6. La construcción de hospitales

Tal vez el progreso más importante de la medicina medieval fue la construcción de hospitales. Después de los construidos bajo el imperio de Constantino, comenzó bajo influencia árabe una segunda ola de fundación de hospitales. En el curso de pocos siglos había una red de hospitales en toda Europa. Estos hospitales cristianos eran hospicios, es decir, estaban destinados a amparar peregrinos y pobres, enfermos o no, a darles hospitalidad. Carácter propiamente médico tuvieron los administrados por ciertas órdenes caballerescas, así la Orden de los Caballeros de San Juan con su hospital en Jerusalén. La transformación de hospicio a hospital se aceleró en el siglo XIII.

La mayor parte de la Edad Media transcurrió entre dos pestes. La Peste Negra estalló en el siglo XIV. Además, ya se había extendido la lepra por Europa, y, cuando había declinado, apareció la sífilis.


7. La Escuela de Salerno

Bajo influencia árabe desde Sicilia y el sur de Italia, floreció en la ciudad italiana de Salerno en los siglos XI y XII, antes que las universidades, una escuela doblemente excepcional: por un lado, exclusivamente médica y, por el otro, laica, una civitas hippocratica, fundada, según la leyenda, por un griego, un cristiano, un judío y un musulmán. La escuela data del comienzo del siglo X. La ciudad, donde los benedictinos tenían un claustro, fue un arzobispado desde fines del siglo X. Se dice que los médicos de la escuela y estos monjes tenían buenas relaciones.

Curiosamente para la época, el interés de esa Escuela estaba centrado en el empirismo y la observación y no en el aspecto teórico y especulativo. Los numerosos textos que datan de entonces poseen muy buenas descripciones clínicas, por ejemplo, de la disentería y de enfermedades del aparato urogenital. Muy importantes también las indicaciones farmacológicas, entre ellas, ungüentos con mercurio para afecciones cutáneas y algas marinas en caso de bocio; varios tratados de anatomía basados en la disección de cerdos y diversas obras de cirugía. Pero la obra tal vez más famosa es el Regimen Sanitatis Salernitatum, que resume en verso el saber en esa Escuela. Entre los estudiantes y profesores hubo mujeres. La Escuela de Salerno también fue una excepción ya que medicina y cirugía no se separaron al igual que en el sur de Francia.


8. Aportes y figuras de la medicina árabe

La medicina árabe fue una medicina hipocrática clásica. Tenía así con la medicina medieval cristiana algunos rasgos comunes: sujeción a los autores considerados autoridades, abandono de los estudios anatómicos, desinterés por la cirugía, apego a la cauterización, observancia de la tesis del pus laudabilis en cirugía. Pero ya en el siglo IX se combatía la charlatanería, se propiciaba una formación general del médico, se estimulaba la observación, se fomentaba la salud pública, se abogaba por un control central de la medicina. Los progresos aportados por la medicina árabe fueron la construcción de hospitales, nuevas observaciones clínicas especialmente en enfermedades infecciosas y oculares y la ampliación de la farmacopea (recetas médicas).

Dos son los médicos más famosos: Razí y Avicena, ambos de origen persa. Eran de mentalidad muy diferente. Razí era el artista, inclinado a la historia clínica, al caso singular. Avicena, en cambio, habiendo también observado mucho, era un aristotélico interesado en lo general. Construyó un inmenso sistema unitario que comprendía la totalidad del saber greco-árabe.

De la vida de Razí se conoce poco, se sabe que vivió entre los siglos IX y X, que quedó ciego, y que escribió muchas obras. Impresas existen, sin embargo, muy pocas. Estudió primero filosofía y música y su interés por la medicina nació de sus visitas a un amigo farmacéutico en un hospital y con quién discutía temas médicos. Inició sus estudios médicos a los treinta años. Después, dirigió un hospital en su ciudad natal. Su fama llegó rápidamente a Bagdad.

Las obras de Razí versan sobre filosofía, matemáticas, física, química y medicina. Famoso es su Mansuri, un conciso manual de medicina que prestó valiosos servicios en la enseñanza. Particularmente estimada hoy es su monografía sobre la viruela y el sarampión, la primera sobre esta materia. Es una obra clásica con excelentes descripciones de clínica y en que se diferencian por primera estas enfermedades. Fue el primero en introducir el uso sistemático de preparados químicos en la terapéutica. Su fama se difundió sobre todo por su obra enciclopédica de la medicina llamada Hawi, obra póstuma recopilada por sus discípulos. Razí fue el gran clínico del Islam. Rechazó la idea de que las enfermedades podían diagnosticarse mirando sólo la orina.

Avicena (siglos X-XI) estudió filosofía, derecho, matemáticas y en particular, geometría. A los 16 años comenzó a estudiar medicina, tenía un ansia inmensa por saber, estudiaba hasta avanzada la noche. A los 18 años ya era famoso. Cuando tenía alrededor de 20 años escribió su primera obra: una enciclopedia en 20 volúmenes. Después de la muerte de su padre inició una vida errante, que tuvo altos y bajos. Fue visir, ministro de estado, estuvo en prisión. En el último período de su vida pudo dedicarse enteramente a la ciencia. Dejó un gran número de obras, que abarcan todo el saber de su tiempo. Apareció ante la posteridad como un nuevo Aristóteles. Su mayor éxito lo alcanzó en medicina con su Canon de medicina, una obra de cincuenta partes sobre la teoría médica. Esta obra, que contiene más de un millón de vocablos, es tal vez la de mayor influencia existente, fue estudiada durante seis siglos, traducida al latín en el siglo XII.

Uno de los aspectos de la medicina árabe que influyó más profundamente en el desarrollo de la medicina en la Europa Medieval fueron los hospitales, tanto por el tratamiento que recibía el enfermo como por su contribución a la enseñanza de la medicina. Como ejemplo se puede citar al más famoso hospital de Bagdad, fundado en el año 970, que contenía un farmacia donde se encontraban los remedios procedentes de todas partes del mundo, un sistema de asistencia médica análogo al moderno de pacientes ambulatorios e internados, una clasificación de médicos equivalentes al de externos e internos y una primitiva organización de enfermeras y medicina social.

La medicina árabe conservó para el Occidente el tesoro médico producido por los griegos, enriqueciéndolo con sus adelantados en química, farmacia, botánica y administración de hospitales. Además, el choque entre el mundo árabe y cristiano, durante los dos siglos que duraron las cruzadas, estrechó los lazos culturales, médicos y farmacológicos entre los nacientes centros del saber. La gran contribución de los profesores y médicos árabes fue realmente influyente convirtiéndola en un eslabón entre el Oriente y Occidente.


9. Conclusiones

La escasez de conocimientos anatómicos y filosóficos en la Edad Media, debida a la prohibición de realizar disecciones humanas, por cuestiones religiosas, o motivada por la gran autoridad que todavía ejercía la doctrina de Galeno, fue causa del atraso de la cirugía y del lento progreso de la medicina en general. Persistían aún las ideas antiguas que decían que en el corazón existían tres ventrículos, que el hígado tenía 5 lóbulos, que la orina se formaba en el hígado a expensas de los humores y luego se filtraba en el riñón, y así sucesivamente.

En los primeros siglos de la Edad Media, época llamada Edad Oscura, la Europa Occidental pasó por un periodo de agotamiento material y decadencia intelectual, durante el cual la ciencia y el conocimiento buscaron refugio en la Iglesia, dando inicio de esta forma al periodo de la medicina Monástica, llamada así por cuanto fue principalmente en los Monasterios donde se refugió la medicina, sitios donde a la vez que se mostraba gran celo para conservar los restos de la antigua literatura y las tradiciones de un arte racional, crecía el culto de las curaciones por la fe o la terapéutica quirúrgica.

El primer núcleo medieval de medicina laica, sede de la escuela de medicina más antigua del Occidente cristiano, de la que se originaron todas las demás, fue Salerno. Ahí, durante el siglo X existió una comunidad de médicos, maestros, estudiantes y traductores, donde se centralizaron todas las corrientes del saber (griega, árabe, latina y hebrea). Su facultad de médicos, monjas, profesores y boticarios fue la primera de los tiempos medievales. Si bien los hospitales no se inician en la Edad Media (ya que los asirios-babilónicos, griegos y hebreos tenían lugares de recogimiento para los enfermos) es en esta época donde se difunde y presenta una mayor actividad.

En cuanto al inicio de los hospitales o lugares destinados a curación o reposo, se distinguen tres etapas: la primera, en los inicios medievales, cuando aparecen los “hospitales” cristianos, que estaban localizados en los monasterios; la segunda, cuando en la época de las Cruzadas se establecen, a lo largo de las rutas, alojamientos de tipo hospitalario para la atención de los heridos y enfermos de toda clase. Es en esta época cuando surgen las órdenes militares de caballería con los nombres de caballeros hospitalarios u órdenes de San Alejo, San Antonio, Hermanos de la Misericordia y otros que se dedicaron al cuidado de los enfermos y prestaron importantes servicios a la humanidad sin esperar otra recompensa que la del cielo. La tercera etapa, que se origina al ampliar los servicios hospitalarios iniciados en las Cruzadas, es la aparición de verdaderos hospitales en varias ciudades de Europa, seguidas inmediatamente por hospitales especializados como asilos de enfermos mentales, llamados entonces "casas de orates"; en el siglo XII, con la aparición de la epidemia de la lepra en Europa, se crean a su vez los lazaretos, llamados así en honor a Lázaro, el leproso de la Biblia, llegando a principios del siglo XIII a existir aproximadamente 19.000 de estos hospitales o lazaretos.

La peste bubónica hizo su aparición en Europa en el siglo XIV diezmando la población, lo cual obligó a las comunidades a adoptar una serie de medidas de higiene pública, así los viajeros provenientes de Oriente se los obligaba a estar incomunicados por 30 días al llegar a Europa, por cuanto se creía que era de Oriente de donde provenía el contagio. Posteriormente este aislamiento fue ampliado a 40 días, tomando entonces el nombre de cuarentena, con que se le conoce hasta nuestros días.

A más del aislamiento, se dictaron otras medidas higiénicas destinadas a evitar la epidemia: la primera recomendación era escapar de la región afectada; de no poder hacerlo, había que practicarse sangrías, purificar el aire con fuego y combatir las putrefacciones ácidas.

La medicina medieval no aportó descubrimientos nuevos, sino que más bien redescubrió la tradición griega; la medicina árabe asimiló los métodos y la farmacología, dignificó al médico al reglamentar la enseñaza en Universidades y necesitar el título para ejercer la profesión, construyó hospitales y, con la intención de darle un nuevo nombre a los conceptos de higiene y salud pública, estableció la contagiosidad de las enfermedades y epidemias.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Title: Evolution and Development of the Occidental Mediaeval Medicine.
Contacto: pabloinglaterra@hotmail.com; tembrajuan@hotmail.com.

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